“12:00 A.M.”

Por: Alemeri

Sabía que siempre me arrepentiría de decirlo, pero la verdad siempre duele, mi corazón me decía que el momento había llegado, mi cabeza decía lo contrario,

Era Lunes y tenía mi sesión semanal de terapia, el nombre de mi terapeuta era Adrián él tenía 32 años, me doblaba la edad, lo cual me hacía sentir seguro de contarle mis problemas y lo que me pasaba en mi día a día, llevaba tres años yendo, me dieron de alta, puedo reconocer que yo siempre tuve la habilidad de pedir ayuda cuando la necesitaba.

Sabía que tenía que hablarlo, pero no sabía cómo decirlo una y otra vez se me venía la misma imagen a la cabeza, la escena del viernes 30 de agosto, el día en que yo iba manejando por las calles de Zócalo y mi cuerpo no respondió como normalmente lo hace, mi cuerpo decía una cosa y mi cabeza otra, estos pensamientos me controlaron a hacer algo que yo no quería, eran las doce en punto, iba manejando como lo hubiera hecho cualquier otro día, en el radio se escuchaba el himno nacional, mis manos empezaron a mover el volante haciendo que el coche se mueva en una especie de “zig-zag”, a esas alturas ya iba yo en sentida contrario, hasta que se cruzó una persona que lo único que pude percibir desde la lejanía era una mujer rubia, esa mujer fue la que atropelle hasta la muerte, solo recuerdo ver partes del cuerpo volando sobre el parabrisas.

Pensé que era fundamental pedirle ayuda a mí terapeuta, sino nunca iba a estar sano mentalmente, que me ayudó a sobrepasar este trauma. No pensé que me arrepentiría de decirlo ya que mi terapeuta me falló delatándome y diciéndole a la policía, ahora estoy en el reclusorio norte de la Ciudad de México.

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