La pintora de los sueños

Por: Estrella Fugaz

Isabella vivía con su familia en Cuernavaca, Morelos. Tenía un hermano menor y una hermana mayor. Isabella tenía 10 años y estudiaba en la escuela de su colonia.

Era una niña feliz, le encantaba pintar todo lo que veía a su alrededor. Sus papás le habían regalado de cumpleaños un maletín con pinturas, colores, plumones y acuarelas y ella los usaba diario para expresar sus sentimientos.
Un día su hermano Fernando amaneció con mucho dolor de estómago y no se le quitaba con nada de lo que sus papás le daban, así que fueron al doctor que les dijo que tenían que operarlo porque tenía apendicitis. Como Isabella no se podía quedar solita en su casa, sus papás la llevaron con ellos al hospital. Le dijeron que tenía que tener paciencia y portarse muy bien. Isabella se llevó su maletín para entretenerse.

Llegaron al hospital y metieron a Fernando a la operación, Isabella se sentó en la sala de espera y mientras empezó a pintar. Pintó pájaros, casas, paisajes, animales. El tiempo se le pasaba volando cuando hacía lo que más le gustaba.
Decidió ir a comprar algo de comer y cuando pasó por la tiendita se dió cuenta que había un cuarto muy grande con muchos niños enfermos. Se asomó y vió que estaban tristes y aburridos. Uno de los niños salió y la saludó. Le dijo que se llamaba Miguel y que estaban ahí por que estaban muy enfermos.

Miguel vió que Isabella traía en su mano sus pinturas y le pidió verlas. Al verlas cambió su cara, sonrió y le enseñó a los otros niños las pinturas. Todos se emocionaron y parecían más felices que nunca.Isabella les regaló esas pinturas y se sintió muy feliz por hacerlos felices. Después de esto, Isabella decidió pintar siempre para hacer sentir bien a los demás. Fernando salió muy bien de la operación y se fueron a la casa.

Isabella les contó a sus papás lo que había pasado con los niños enfermos y se sintieron muy orgullosos de su hija. Sus papás le dijeron que la iban a apoyar, así que cada semana iban a diferentes hospitales para llevarles pinturas y alegría a todos los niños.

Isabella se volvió muy famosa y pasaron los años y se volvió pintora. Hacía exposiciones y una parte de lo que ganaba se lo daba a los hospitales para ayudar a estos niños. La empezaron a llamar la pintora de los sueños.

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