Charlie el inventor

Por: Amo

Había una vez una vez un niño llamado Charlie, él no tenía ni un solo amigo en la escuela por ser diferente, siempre lo molestaban y le hacían cosas muy feas.

Un día unos niños de su clase le hicieron una broma muy pesada. Ellos le pidieron que comiera arena y que si no lo hacía iba a sufrir mucho. Como Charlie les tenía mucho miedo tuvo que hacerlo. Él se puso muy triste por lo que le había pasado, aun así lo único que lo hacía feliz era estar en el laboratorio, así que decidió esconderse ahí para olvidar lo sucedido.

A Charlie desde muy chiquito le gustaba hacer inventos, pero siempre le salían muy mal y sus papás siempre le decían que ser inventor no le iba a servir a lo largo de su vida y por eso no lo apoyaban para nada. Además de que los papás de Charlie no lo apoyaban, todo el tiempo se la pasaban peleando por temas de dinero y desacuerdos muy grandes, por lo que decidieron divorciarse.

Desde aquel momento se le rompió el corazón, pero él no se rindió y siguió practicando sus inventos.

Conforme pasaron los años, Charlie se fue haciendo mejor en los inventos y después de un tiempo, al ver que mejoraba, sus papás decidieron inscribirlo en una universidad para poder seguir mejorando con sus inventos.
Seis años después de terminar su carrera, Charlie le pidió a su papá, que era un gran arquitecto, que si le construía un taller para poder poner en practicar todo lo que había aprendido en la universidad y llevar a cabo todas las ideas que tenía en mente. Obviamente su papá o se negó a construirle el peor taller del mundo y, como todo funcionaba muy bien, poco a poco decidido contratar gente para trabajar con él, y así también consiguió hacer amigos que eran como él.

Después de muchos años y muchos intentos, Charlie se convirtió en el inventor más famoso del mundo con el invento de un plumón multicolor, que fue desarrollando gracias a que recordaba que cuando era niño además de hacer inventos le gustaba mucho pintar, pero como siempre sus compañeros le quitaban sus cosas, nunca tenía los colores suficientes para pintar lo que él quería. Su gran invento consistía en que con ese plumón podías pintar y colorear el material que tú quisieras, del color que tú quieras, sólo tenías que poner el plumón el color que más te gustara y después pintar con él en lo que quieras.

Poco a poco el invento se volvía cada vez más famoso y después de un tiempo, revolucionó la vida. Toda la gente tenían un plumón multicolor y con ello se cambió el color del mundo.

A Charlie no le importaba el dinero, ni la fama. Lo que a él le importaba era seguir haciendo inventos y convivir con los amigos que había hecho en su taller.

Con la historia de Charlie podemos aprender que nunca hay que rendirse. Hay que confiar en nosotros mismos, que si algo no te sale bien en un principio, si practicas y aprendes de tus errores puedes lograr lo que quieras. Que no importa que los demás te molesten o se burlen de ti, tú tienes que seguir creyendo en ti.

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