El dragón blanco

Por: Alex

En un reino llamado Nevado vivía un caballero que había derrotado gigantes y troles, duendes y toda clase de monstruos, pero le faltaba derrotar un dragón. Viajó mucho tiempo buscando un dragón, pasaron días, semanas, meses, hasta que por fin encontró a un dragón que era el más poderoso de todos, era casi invisible, se confundía con la nieve, pues era de color blanco.

El caballero se llevó un gran ejército consigo. Al descubrir al dragón, inició una pelea muy fuerte, el caballero y sus hombres creían que iban a ganar la pelea; el dragón los había dejado boquiabiertos, pero no se rindieron y pelearon. El dragón cada que abría el hocico le salía una gran bola de hielo, en lugar de fuego, como todos esperaban. El dragón no se rindió y con todas sus fuerzas creó una bola de hielo enorme, enorme, tan enorme que aplastó a todo el ejército.

El dragón por fin pudo ser libre pero ahí no termina la historia. Camino a casa el dragón encontró una cueva en la que había muchas trampas ocultas porque en el fondo de la cueva había un libro de hechizos con el poder de hacer que un dragón fuera invencible. Cuando entró se derrumbó la entrada y el dragón quedó atrapado. Después de intentar varias veces, caminó y caminó, esquivó muchas trampas sin sufrir ni un solo rasguño. Al ver el libro de hechizos, el dragón se acercó con precaución, agarró el libro y se volvió invencible. Rápidamente salió de la cueva y volvió a su casa con su familia.

Cuando los demás dragones se enteraron de la existencia del libro, querían también ser invencibles. El dragón no podía dejar que lo hicieran y empezó a vencer a todos, pero no quería lastimar a su hermano, cuyo corazón se había ennegrecido, y en lugar de lastimarlo lo congeló hasta encontrar la forma de salvarlo.

Un día descubrió la gran flor de la bondad. Una flor muy especial que tenía el poder de que al olerla el corazón se llenaba de bondad. Se la llevó a donde estaba su hermano e hizo que la oliera y todo volvió a la normalidad.

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