Por la naturaleza y más allá

Por: T-Rex

Había una vez en una ciudad que parecía una selva porque todo era verde y limpio, un súper héroe llamado Marcos que ganó el premio al mejor héroe de todos. Ese premio era el más importante de todo el universo y sólo se le daba aquel que mejor cuidara la naturaleza. Toda la gente de su ciudad estaba muy emocionada por el premio, hasta que, un día, llegaron unos personajes malvados a tirar basura por toda la selva verde y, no sólo eso, también lastimaron a Marcos y a sus amigos.

–¡Tenemos que ir tras ellos! ¬–dijo Marcos enojado.

Marcos y sus amigos persiguieron a los malvados hasta que llegaron a Júpiter y los perdieron de vista. Siguieron su camino y llegaron a otra ciudad llamada Clash Royal donde estaban todas las tropas guardianas del universo. Ahí mismo se encontraron con otros amigos que también cuidaban el medio ambiente. Ellos eran: Gad y Michel.

Michel, Gad y Marcos siguieron su camino a otras ciudades para ver si los villanos también las estaban atacando, hasta que se encontraron con el jefe de los héroes, quien les dijo:

–Vayan para Takilandia, ahí los necesitan.
Rápidamente, los tres amigos llegaron a esa ciudad llena de personas, pero también, de basura, sin árboles, plantas o animales. Era un lugar muy triste. Marcos recordaba que Takilandia era igual de bella que esa ciudad que parecía selva.

–¿Qué pasó aquí? –se preguntó Marcos.

–No fueron los villanos –dijo Gad.

–¿Entonces? –contestó Michel.

–Fueron los mismos humanos que no cuidaron su ciudad.

Los tres estaban sorprendidos de lo que veían. No habían sido los villanos sino los mismos humanos quienes habían echado todo a perder.

A Marcos y a sus dos amigos se les ocurrió una idea: llamar a todas las tropas de Clash Royal para ayudar a la ciudad de Takislandia. De inmediato las tropas llegaron con cofres, gemas y oro para vender en todo el universo y juntar dinero para ayudar. Lo primero que hicieron fue conseguir semillas para sembrarlas y regarlas hasta que crecieran muchos árboles.

Todo iba quedando de maravilla: había árboles, lluvia y, con una máquina pudieron reciclar la basura para convertirla en casas nuevas. Lo único que faltaban eran animales y no sabían de dónde traerlos. Se les ocurrió que de la ciudad que parecía selva, podrían llevarse algunas especies.

Todo estaba mucho más limpio y en armonía, hasta que un día se escuchó el ruido de un avión: eran los villanos, pero no venían para pelear. Para sorpresa de todos venían a ayudarles. Trajeron nuevas especies de árboles, animales y alimentos. Los villanos habían entendido que, si lastimaban a la naturaleza, se lastimaban a ellos mismos porque era la casa y hogar de todos.

Desde ahí, Takislandia volvió a ser una ciudad muy bonita y limpia. La gente les dio las gracias a Marcos, Gad y Michel, quienes se convirtieron en los nuevos superhéroes ecológicos.

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