El mundo Albondinés

Por: Malchy

Había una vez un niño llamado Charlie. Un día estaba en un restaurante italiano. Charlie había pedido espagueti con albóndigas.
Charlie quería ver como se hace el espagueti y las albóndigas.
Entonces metió la cara en su plato, unos segundos después Charlie se teletransportó al mundo Albondinés.

El agua era salsa de tomate, los meteoritos de albóndigas, las nubes de albóndigas, la lluvia de queso rallado, los edificios y casas de espagueti, el sol de albóndigas, la luna de queso y los ciudadanos tenían la cabeza, el cuerpo y el pelo de espagueti.
¡Ah! Y por cierto los ciudadanos se llaman albondiguenses.
Charlie vio cosas raras. Vio que alguien le quería disparar a otra persona y como las balas eran de albóndigas, la otra persona a la que le querían disparar esperó con la boca abierta para comérsela, también vio una persona surfeando con una tabla de surf que tenía espagueti, el mar era de salsa de tomate, la arena era de queso rallado. Otra cosa rara que vio fue que un señor estaba en un bote que era de espagueti y lo remos también. En la playa había ¡un tobogán de agua!
El señor del bote se llamaba Miguel y el chico que surfeaba se llamaba Augusto. Charlie, Augusto y Miguel se hicieron amigos.
Augusto y Miguel le mostraron a Charlie todo el mundo Albondinés.
De repente escucharon un grito que decía: “¡Charlie! come tu comida o se enfriará”. Era la mamá de Charlie –ya me tengo que ir- dijo Charlie y se despidió de Augusto y de Miguel.
Charlie se dio cuenta de que no respondieron su pregunta de cómo estaban hechos los espaguetis y las albóndigas. Entonces Charlie dijo: “Otro día regresaré”.

admin