En los coches súper padres

Por: Patinadora

En mi viaje a Canadá estuve en los Bush que eran cochecitos que cuando me subía me quemaba la pompa. Iban muy rápido y al jalarles la palanca se frenaban, y yo me sentía asustada porque me iba a salir volando. En ese mismo lugar había un bosque y pude ver a un venado con su bebé, los vi y sentí que estaba muy feliz. Cada día me despertaba cuando los pajaritos cantaban y los osos gruñían aunque no los vi. Al escucharlos, me recordaba a México porque eran sonidos casi iguales a los que ya había escuchado.

Cada día comía un helado distinto y cada vez era más rico, todos eran de chocolate porque era el único sabor que me gustaba y a veces era el único sabor que quedaba en la tienda y si lo comías rápido te congelabas el cerebro, se sentía muy chistoso y todos los demás se reían.

Cuando me subía al lift, en a silla que me sentaba, sentía que tocaba el sol, nos subíamos mi mamá, mi papá, mis dos hermanas, mi hermano y yo, Thaly es mi mamá, Abraham es mi papá, mi hermano Jaime y mis hermanas Ilana y Alexis, yo soy Aline, nos divertíamos mucho con mi familia y como una semana después nos fuimos de Canadá.

Cuando regresamos, le pedimos a mi papá que en las vacaciones de diciembre nos llevara nuevamente a Canadá para poder volver a esquiar en la nieve porque fue un lugar lindo y unas vacaciones muy emocionantes y también muy divertidas.

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