Una fiesta inmensa

Por: Messi

Hola, yo soy Dan, mi papá se llama Mario, mi mamá Alicia y mi hermano Ari. Yo soy el más chico, tengo 10 años y Ari tiene 13 años.
Los hombres judíos, cuando cumplen 13 años, hacen una fiesta, pero no una fiesta cualquiera, un Bar Mitzvá, es una fiesta con un rezo, pero con un importante significado: llegar a la madurez. A partir de ese momento ya tienes tus responsabilidades y decisiones en la vida.

Y era el turno de Ari de hacer el Bar mitzvá.

Un año antes del Bar Mitzvá, Ari empezó a tomar clases en la casa con un maestro, cada semana practicaba el rezo. Mis papás se ocupaban de organizar la fiesta: la comida, la música, los juegos, las fotos, el video, apartar el salón, los centros de mesas; la última semana se dedicaron a asignar las mesas.

Todo el evento fue en una escuela llamada Yavne, donde adentro hay un templo.
Unos meses antes, le cambiamos la letra a la canción de Bohemian Rhapsody de Queen, a las características de Ari: inteligente, analítico, tenaz, leal, bondadoso, tranquilo, noble, respetuoso y cariñoso. También habló de que le gusta el fútbol, le va al América, al Barcelona; le gusta mucho el tenis y el ajedrez. Todo esto fue para grabarle un video con los familiares y amigos, (Ari sabía que le grabamos un video, pero, no sabía de que se trataba). En una parte del video salía un canal de youtube que le gusta mucho a Ari de fútbol y salía Messi hablando, pero mis papás le cambiaron la letra y decía que quería ir al Bar Mitzvá de Ari y no sabía si llegaba al mundial de 2022, además decía que quería conocer los trofeos de ajedrez de Ari. Fue muy divertido.

Llegó el día y nos tuvimos que despertar muy temprano para arreglarnos, era el domingo 1º de septiembre. Ari tenía un traje gris, una corbata naranja, camisa blanca y zapatos negros; mi papá, un traje negro, corbata rosa, camisa blanca y zapatos negros; mi mamá, vestido blanco, con azul y verde claro, y con tacones verdes claros; y yo un traje azul fuerte con corbata azul claro, camisa y zapatos negros. Vino mi abuelita a mi casa para maquillarse y peinarse junto a mi mamá.
Nos fuimos al templo y nos tomamos muchas fotos, Ari se puso sus tfilim, una bendición escrita en un pergamino que se ata con unos cueros, y empezó a rezar; vinieron muchos amigos de Ari y míos, que de tantos ya no sabía con quien estar; Ari rezó muy bien y sacó la Torá que es la biblia de los judíos y al final del rezo le lanzamos dulces, para desearle una vida muy dulce.
Acabando el rezo nos fuimos al salón y desayunamos, para los niños habían molletes, chilaquiles y waffles y de tomar leche de chocolate. Para los adultos fruta, omelette de queso, chilaquiles y tamales, pan dulce y waffles.

El centro de mesa era un tablero de ajedrez, las piezas eran basadas en cactus, habían chocolates en forma de piezas de ajedrez. Había una barra de dulces y juegos como: ping pong, hockey, futbolito, basquetbol y una cabina de fotos. Hubo un baile muy alegre, que se llama Mazel Tov, que significa buena suerte, los hombres bailan con los hombres y las mujeres con las mujeres. A Ari lo cargamos con una tela y lo aventamos.
Después Ari prendió 13 velas de agradecimiento de bienvenida, le agradeció: a sus primos, tíos, abuelos, bisabuelos, a mis papás, a los amigos y a mi.
Mis papás también le dedicaron unas palabras a Ari, acabando pasamos el video que ya les platiqué, el cual le encantó.
Vino gente de muchas partes del mundo, mis primos de Israel, mis tíos de Miami, etc..
Ari recibió muchos regalos y la mayoría fueron sobres de dinero; pero también recibió balones, gorras, relojes, etc.

Fue una experiencia inolvidable y espero con ansias el día de mi propio Bar Mitzvá.

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