Mi viaje fantástico

Por: Nic

En mi viaje a Ixtapa hacía mucho calor, un calor delicioso, exquisito, que pocas veces había sentido, solo existía en la playa. Estaba toda mi familia completa, mi mamá que siempre cuando salíamos a la calle quería entrar a todas las tiendas, mi papá que se la pasó leyendo en su camastro, mi hermano y mi hermana que son más grandes que yo, se la pasaron jugando en las olas, y yo jugando en la orilla del mar con la arena.

Me sentía contenta, pero era tan caluroso que me asfixiaba, hasta pensé que estaba en un jacuzzi lleno de lava. ¡Me quería echar un bote lleno de hielos! Y así poderme refrescar un poco de ese calor. Me sentía sedienta, olía salado y estaba fresca la brisa del mar, oía las olas del mar que salían y caían en la arena; tocaba la arena, rasposa y granulosa en la piel.

Un día cuando estaba yo acostada en la arena me pidieron mis hermanos que si podían enterrarme en la arena y yo dije que sí, entonces me cubrieron desde el cuello hasta la punta de los pies, eso fue ¡muy divertido!

Veía las conchas en la arena, había conchas de varios colores, estaba buscando una muy bonita y especial para mi abuela que siempre le llevo una de mis vacaciones. También pude ver cómo los animalitos venían y se regresaban con las olas del mar y algunos usaban los caracoles como sus casas.

¡Probé un pescado tan rico que me sentí enamorada!
¡Sólo quisiera regresar a ese lugar maravilloso! Pero tengo que esperar hasta las siguientes vacaciones.

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