Berlín

Por: Lev

El hombre me seguía. Eso era seguro. Yo aceleraba mi paso, mi respiración se agitaba y tenía infinitos pensamientos rondando por mi cabeza, pero aún así trataba de mantener un buen ritmo por si las dudas este individuo pensaba hacerme algo. No suelo ser fatalista, trato de no pensar o suponer lo peor de una situación.

Por ejemplo, cuando era pequeño participé en una rifa y sabía que ganaría la bicicleta. Mi madre me preparaba para el momento de saber que probablemente entre cientos de participantes, no sería yo el ganador. Yo gané la bicicleta, pero tampoco soy un optimista. Neutral puede ser la palabra adecuada para describirme. Pero ese no es el caso. El hombre me perseguía y se veía decidido. Nos separaban unos tres metros de distancia y sus ojos oscuros se escondían debajo de la gorra de los Yankees que portaba. Tenía un cierto aire a un personaje de la serie La casa de papel, pero no recuerdo el nombre. Hace poco terminé de ver esa serie, me pareció muy bien hecha y con un gran reparto. Suelo ver series pero no siempre me enganchan a la primera. Creo que la última que había visto antes de engancharme con La casa de papel había sido Breaking Bad, uffff, esa era de otro nivel. Cuando veo las series me desconecto. Leo menos últimamente por ver la televisión pero es que NETFLIX me supera, es algo más fuerte que yo supongo.
El tipo mantenía su paso acelerado. Yo sudaba al caminar y me limpié con una servilleta que tenía guardada en el saco. La servilleta decía Chocolá. No recuerdo cuándo visité esa cafetería por última vez, pero era muy rico todo ahí, sobre todo las teleras y las conchas. Debería de regresar un día y llevar a Sofía, seguro ella piensa que nunca la llevo a ningún lado, pero eso de estar en la oficina doce horas al día no te deja con ganas de nada, a menos que sea una buena serie. Me recomendaron ver Game of Thrones pero ya me sé el final así que ya no tiene chiste. Eso pasa cuando estás al pendiente de redes sociales, te enteras de todo. Es imposible aislarse. Seguro antes todo era más fácil.
Tomé un taxi. No me gusta tomar los de la calle pero no había de otra. Aparte Polanco parece que todavía mantiene su seguridad en algunas cosas y el taxista parecía confiable. No logré distinguir si el hombre me seguía o no, pero me relajé mucho con la música que traía el taxista en su radio. Era la hora Beatles así que John estaba cantando Beautiful boy que le compuso a Sean su hijo. John era genial pero si me dan a escoger me gusta más George. Here comes the sun es una canción increíble y la hizo Harrison. Little Darling… la la la la la … Me bajé cerca del parque y aproveché para comer un helado en Roxy. No lograba encontrar al hombre que me seguía pero el helado de mamey estaba fuera de lo normal. ¿Tendrá muchas calorías? Sofía me las cuenta con eso de los triglicéridos. ¡Ah! Sí, ya me acordé, se parece al que actúa de Berlín. La memoria me falla últimamente. Será el estrés. Seguro es el estrés.

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