Si hubiera sido mi hermana, le prendo fuego a…

Por: Zazá
¿Escuchas?

Es el sonido de las paredes sangrando pintura.
De ángeles caídos.
De oro roto.
De leones de hierro quejándose.
Pues les han arañado el pelaje miles y miles de manos.
Manos con las uñas pintadas de morado.

A veces también se despintan y repitan de verde.
En esas manos fluye una sangre ajena.
Una sangre que cambió de cuerpo al morir su dueño.
Cuando su garganta fue abierta, la sangre penetró en la tierra.
Cuando ella fue violada, su alma se transformó en vestido y cubrió el cuerpo de todas sus hermanas.
Cuando se la llevaron en un coche blanco sin decir a donde iba,
su voz salía de toda las lenguas.
Su voz salía de la boca de mi mamá,
de mi vecina
y de esa chica de mi clase de francés a la que nunca volví a ver.
Yo sabía que caminaba por la calle de noche,
tenía que ir a trabajar,
y después a su casa,
pasaba por 11 cuadras y media.
Ninguna estaba bien iluminada.

Quiero que me digas si entre tus piernas sientes miedo líquido.
Si quisieras que te crecieran cuchillos en las palmas para defenderte de dedos estranguladores.
Quiero que me digas si buscas el consuelo de la pared tocando tu espalda cuando estas rodeado por cuerpos gigantescos y oscuros.
Si decoras tus labios con hiedra venenosa
para que se le caigan los suyos si te besan sin permiso.
Quiero que me digas, por favor, si te han rebuscado un pezón.
Si tiemblas tras las puertas de los baños.
Si has terminado con los ojos color violeta.
Si sabes que tu ataúd tiene forma de maletero.
Si te han arrancado un pendiente de la oreja.
Si has tejido un chal con cabellos caídos de preocupación y te lo pones todos las mañanas al salir.
Si tu vientre dice mentiras.
Si tu cuerpo ha sido donado a las manos públicas desde que saliste de tu madre.
Y puedes convertirte en madre…
Si sabes como sangrar para la vida y no para la muerte.
Si eres mujer.


¿No?
¿No puedes decirme ninguna?
Entonces cállate y déjame llorar,
déjame rasguñar las paredes.
La pintura

se

lava.
Y da gracias a Dios que no llevé un barril de gasolina.
Porque estoy enojada, estamos enojadas.
Y nuestra ira es fuego,
tanto fuego,
que te quemamos
toda
la puta
ciudad.

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