La pasión por las fotos

Por: Eneri

Algunas de mis pasiones que siempre he tenido es tomar fotografías y también es ir al cine. La pasión no sólo es tomar fotos de cosas, animales, flores o momentos, es todo lo que sucede antes, durante, y después de tomar las fotos.
Viendo fotos viejas me percato con que mi padre, en muchas tenía una cámara en sus manos, o colgada del cuello.

También tenía una cámara de video la cual usaba mucho cuando nosotras éramos pequeñas. Siendo yo niña me acuerdo cuando mi papá sacaba un aparato muy curioso y me decía ahora me vas a ayudar a pegar las películas del viaje que tomé y luego le vamos a grabar lo que tu quieras decir. Era maravilloso ya que yo adoraba a mi papá y me encantaba pasar tiempo con él. El aparato tenía unas manijas que se tenían que mover sincronizadamente para pasar la cinta de video de un carrete a otro y cuando de repente se interrumpía la cinta había que cortar un pedacito de cada lado y luego pegarlos, dejarlo secar y luego seguir con el proceso. Nos podíamos tardar toda la tarde entrada la noche, se que él se quedaba haciéndolo hasta tarde. El aparato tenía una ventanita donde se veía lo que se había tomado y estaba plasmado en la cinta. Era un mini cine y me encantaba verme en las diferentes escenas y actividades de la vacación, en esos momentos pensaba en lo que diría en la grabación. Ya que estaban las cintas todas unidas se les pegaba una extra cinta tipo diurex en una de las orillas de la cinta y esa era donde se grabarían nuestras voces y podríamos ver las películas y a la vez escucharnos.
Después de casi varias semanas de trabajo duro por parte de mi papá era noche de cine. Sacaba otro aparato ese mucho más grande, era el proyector de películas de 16 milímetros. Colocaba el carrete y hacía pasar la cinta por varios lugares, era como un laberinto donde después de muchas curvas y engranes pasaba la cinta llegaba a la luz y lente hasta embobinarla al carrete vacío. También de la bodega traía una pantalla donde veríamos proyectadas las películas. Esta era enorme bueno, yo la veía enorme y se tenía uno que subir a una silla para poder extenderla hasta el máximo de altura. Hacíamos palomitas en una olla muy ancha y chaparra, calentábamos con mucho cuidado aceite y echábamos toda una bolsita del maíz crudo, una vez que escuchábamos el tronido de las que tocaban el aceite hirviendo sacudíamos la olla para que todos los granos lleguen a cocinarse. Mis hermanas y yo esperábamos a que estuvieran todas listas y luego nos disponíamos a ver la película de las vacaciones, escuchábamos nuestras voces aun infantiles narrando lo que sucedía en la película, y revivíamos momentos muy buenos y otros chistosos.

Otro aparato muy curioso que tenía mi padre era un carrete de diapositivas. Todas las fotos que se veían en la pantalla estaban guardadas en unas cajitas amarillas con tapa transparente. Cada caja tenía la fecha y el tema de las fotos guardadas en ellas. Teníamos dos carretes así que el chiste de esto era colocar las fotos al revés para que a la hora de proyectarlas en la pantalla gigante se vieran derechas. Como siempre yo era la que le ayudaba a mi papa a acomodar las diapositivas y a guardar todo el equipo una vez que acabábamos con la función. La mayoría de estas fotos eran de los diferentes viajes que hacían mis padres. Mi mamá por su enfermedad se sentía mucho mejor a nivel de mar así que tomaban por lo menos una o dos veces al año un crucero por el mediterráneo. En esa época los señores se vestían de smoking en la noche de gala y las mujeres de vestido largo. Era muy elegante y para bajar a los tours los señores de traje y ellas ¡de traje sastre! Era realmente divino la convivencia familiar que se daba en esos momentos, mis padres juntos platicaban y nos enseñaban donde habían estado y que lugares tan maravillosos habían visto. Nosotras, sus tres hijas con ellos gozando la vida.

Yo desde niña también me he visto en varias fotos con cámara en mano, la mía era de esas semiautomáticas con rollo de 36 fotos. Ahora viendo eso en retrospectiva como cuidábamos cada foto que queríamos tomar, podíamos comprar rollos de 24 o 36 fotografías. Dependiendo de nuestro presupuesto solo teníamos una cantidad bastante limitada y nos tenía que durar todo el viaje. Si viajabas a un solo destino no era tan difícil tomabas pocas fotos, pero me acuerdo cuando fui a Israel y Europa, visite cinco diferentes países todos nuevos para mi, me fue muy difícil no acabarme el rollo en el primer país. Así que tuve que comprarme más rollos para los demás países y no salirme de mi presupuesto de gastos varios.

Mis hijas dicen que soy convulsiva con las fotos, platicamos de algún lugar que visité y en vez de describirlo les digo, miren les enseño como se veía en ese momento y les muestro un par de fotos. A cada uno de mis nietos les hice un álbum especial donde les he puesto diferentes fotos desde que nacieron hasta el ultimo tiempo que compartimos juntos y todas son de cada uno de ellos conmigo. Yo bañándolos , dándoles de comer, jugando con ellos o leyéndoles un cuento, etcétera. Cuando los visito, ellos ya saben que les traigo de regalo unas cuantas fotos para sus álbumes y que son muy especiales. Los vemos desde el principio y les vamos metiendo las nuevas fotos, platicamos de cada una, y de que estábamos haciendo en ese momento y si estábamos de vacaciones juntos.
Me encanta ver que ellos tendrán un recuerdo de muchos momentos junto a su Abu.

Me faltan muchas fotos de escanear aun, tengo varios álbumes de mis hijas de niñas y jóvenes. Por el momento tengo más de 12,000 fotos en mi computadora. Son de viajes acumulados en los últimos 20 años, de experiencias inolvidables como fue volver a pisar el escenario de un teatro y bailar, ver el progreso del cambio de mi departamento que renové hace solo un par de años, o lo que más quiero en la vida, es ver a través de las fotos a mi familia, la que nunca conocí, la que ya no esta aquí presente y la que esta creciendo, la cual es la continuidad de mi vida.

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