Ritos, rituales y otras obsesiones

Por: Beile

Acabo la preparatoria ¿debo decidir que hacer el resto de mi vida a los 18 años? Podré decidir si estudiar o no, si trabajar o viajar por el mundo un tiempo, si entrar a tal o cual universidad, si estudiaré lo que quieran mis padres o si me inclino por mi verdadera vocación.

Como a los 18 años no tenía idea de lo que iba a ser mi vida y finalmente terminé haciendo lo que me gustaba o lo que me dictó el destino, asistir a la universidad solo fue un mero trámite.

En lo personal, entre a estudiar odontología. Se preguntaran ¿Por qué alguien en su sano juicio querrá ver dientes, bocas, saliva, sarro, microbios, vomitadas, miedo en los ojos, llantos silenciosos, gritos agudos o todo esto junto? Lo mismo me pregunté yo.

Yo quería ser doctora pero la carrera es muy larga y… ¿si no me caso? y ¿si no tengo hijos? y ¿si me tengo que desvelar mucho? y ¿si se me muere un paciente?. Descartado. ¿Psicología? todos los psicólogos que conozco están medio locos, todos se divorcian y analizan hasta lo que traes puesto ese día. Descartado. Algo parecido….. algo parecido…. mi papá es dentista, ya tengo la mesa puesta, puedo dejar de trabajar cuando me case y tenga hijos. Perfecto.
Decisión tomada, total y absolutamente aleatoria.

Odio ser dentista. Me casé, tuve hijos y nunca fui dentista. ¿Por qué debemos regir nuestras decisiones en un patrón predeterminado de conducta? ¿Por qué nos debemos casar, tener hijos y vivir cerca de nuestros padres para visitarlos? ¿Por qué no analizar otras opciones? En fin… no diría que desperdicie 5 años de mi vida, fueron años de formación para lo que venía en mi vida o lo que el destino tenía preparado para mi.

Empecé a trabajar como maestra. La docencia, la mas maravillosa de las profesiones, no existe una mejor en el mundo. 20 años dedicada a la ella y cada día es diferente, cada día te rejuveneces un poco, cada día tocas vidas y tocan la tuya, c a d a d í a t e a l e j a s m á s d e t u s a l u m n o s, c a d a d í a e r e s m á s o b s o l e t a, c a d a d í a e s t á s m á s c a n s a d a, cada día eres más extraña para esos seres gritones y entusiasmados, cada día los entiendes menos. Pero en el fondo de tu corazón, lo único que deseas es estar ahi, con ellos, enseñándoles cosas que tú ya sabes de la vida, tratando de imaginar cosas para que ellos puedan entender otras más, creando ambientes para formar personas de bien y con herramientas para el mundo, tratando cada día de estar más cerca para no perder la juventud, para seguir siendo necesaria, para poder llegar a ser alguien importante en sus vidas, para que en algún momento abras un cajón de tu buró y te encuentres con una nota que dice: “Querida… : Nada más queremos que sepas que has sido la mejor maestra que hemos tenido, recordaremos cada momento que nos diste clase, Con amor: Daniel M y Arie M. PD: creo que nos merecemos el 10. Muchas gracias”.

Hoy dejé la docencia, me lancé al vacío, ignoro por qué lo hice. No acierto a explicar de dónde salió esa convicción y como brilló lo suficiente para que abriera paso a esta incertidumbre.

Necesito ritos, rituales y otras obsesiones para estar parada en piso firme, para saber a dónde me dirijo, para saber que me depara el futuro a partir de ahora.

No únicamente dejas el trabajo, dejas amistades que te reemplazan en cuanto comienza el año escolar, dejas de vestirte para verte bien todos los días, dejas de pensar en estrategias inteligentes para luchar con las actuales sociedades altamente tecnificadas, con aparatos cada vez mas útiles para desaparecer a la figura del maestro rápida y eficazmente, dejas de crear, dejas de estar en la vida de los demás, dejas de ser imprescindible, y finalmente te conviertes en un ser que debe empezar a aprender a vivir para él, con él y por él.

Fui a la universidad privada, me casé, tuve hijos, vivo cerca de mis padres para visitarlos, trabajé y huí, en fin.. una vida convencional y feliz. Ahora veremos si esta convencionalidad funcionará para lo que tenga que venir. Ya les c

admin