Anécdota de un día en Aspen

Por: Paxton

Nunca pensé que me iba a enfrentar directamente con un oso el doble del tamaño que yo. Hace 2 meses estaba con mi familia andando en bicicleta en Aspen y unos turistas nos pararon repentinamente muy alebrestados. Nos dijeron, ¡miren al oso!,
está comiendo berries. Después de un rato, el oso, se aventó al río a nadar y pescar una trucha.

Después vimos otro oso comiendo berries y se fue a la calle directamente a una casa. Se acercó a los basureros y rompió una mesa de vidrio. Se subió encima de un coche estacionado y sonó la alarma. Estábamos tan metidos en ver al oso, que no nos dimos cuenta que mi hermanita se había acercado hacía el otro oso. Estaba a menos de diez metros de él a punto de tocarlo cuando, mi papá sin pensarlo dos veces, la jaló de la mochila. Ella casi casi voló por los aires.
El dueño de la casa salió y le empezó a dar escobazos y llamó a Bear Patrol. El oso se enojó todavía más y le aventó una mordida en la espinilla al señor. Minutos después llegó una ambulancia y mi papá nos dijo: !ya vámonos!. Llegamos al hotel y mis papás mandaron el video a todos sus amigos. Como me lo mandaron a mi también, lo hice viral con toda mi familia. Pero la aventura no termina ahí. Tuvimos un choque de carambola humana después de llegar al hotel. Por suerte mi mamá se durmió y sólo nos fuimos mi papá, mis hermanas y yo a andar en bici. Estábamos en una bajada y había una vuelta con coches y mi papá de la nada, decidió frenarse en seco, porque pensó que mi hermana mediana no iba a frenar totalmente, e iba a seguirse directo a la calle contra los coches que pasaban. Cuando decidió frenar, como caricatura, todos nos estampamos, uno encima del otro como sandwich revuelto. Todos menos yo. Estuvo chistoso hasta que oímos el grito despampanante de mi hermana ¡parecía que había visto un oso! Pero no. Se había estrellado contra un tubo en la cabeza y su muñeca se le dobló. Nunca había visto a mi papá tan preocupado; por suerte no fue nada grave. Tuvimos que caminar con las bicis hasta el hotel en una subida interminable. Fue un día cansado pero lleno de aventuras.

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