En los Prismas Basálticos

Por: Matemático

El invierno pasado quisimos conocer más de México y por eso fuimos a Los Prismas Basálticos. Nos sorprendimos mucho: del otro lado del cañón se veía un barranco impresionante y el acantilado estaba formado por enormes prismas hexagonales.

Este lugar lo descubrió una persona que estaba explorando el área cuando inesperadamente se encontró con estas formaciones rocosas, fundando un parque temático llamado Prismas Basálticos.
En el fondo del cañón había un estrecho río y por los lados salían cascadas que salpicaban todo el riachuelo. Cuando bajamos al río nos sorprendió una cascada: el lugar estaba hermoso. Después fuimos a un lago cercano donde rentamos una lancha. Mientras navegábamos, nos explicaron que debajo de nosotros había una iglesia que había sido construida hacía aproximadamente ciento cincuenta años. Desde la lancha se veían espléndidas ruinas que se erguían sobre el agua y que nos impresionaron mucho.
Regresamos y fuimos a comer en una zona en la que había mesas y sillas de roca, asadores, más familias y mucho, mucho pasto y árboles. Luego fuimos a una tirolesa que cruzaba de ida y de vuelta el cañón, pero, lamentablemente, al final no me dejaron echarme.
Después de estar un tiempo caminando, nos encontramos con un puente colgante que llegaba al otro lado Era bastante ancho y largo, hecho de tablones de madera que colgaban de unas redes. Las redes que hacían de pasamanos y rejas de seguridad, tenían suficiente espacio como para que cupiera mi cabeza, por lo cual ni mi mamá ni el bebé pasaron al otro lado. Mientras mi mamá esperaba del otro lado del cañón, mi papá, mis dos hermanos y yo cruzamos el puente que se tambaleaba mucho. Desde arriba se podían ver numerosas cruces por varias personas que habían muerto ahí y eso daba miedo.
Llegamos a un camino que pasaba junto a un barranco. El espacio para caminar era un poco estrecho y había mucha gente, por lo cual nos acercamos más a las rejas metálicas que impedían caerse al acantilado. Del otro lado la vista era hermosa; desde esa altura se podían ver algunas cosas que del otro lado no se podían ver, como unas ruinas que estaban al final del cañón.
Más tarde, al terminar de recorrer y explorar esa parte del lugar, regresamos donde estaba mi mamá. Mi papá y mi hermano mayor rezaron mientras mi otro hermano y yo nos fuimos a unos juegos cercanos y jugamos unos veinte minutos para después irnos. En el viaje de regreso estuvimos pensando volver otro día y hacer más cosas, como echarme de la tirolesa. Pero eso será otra historia.

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