La bola mágica

Por: Lianchis

Un domingo por la mañana Liliana se levantó y fue a ayudar a su abuela en su venta de garage, se dio cuenta de que había una bola rara y le preguntó con curiosidad a su abuela:
-¿Qué es eso?
Su abuela le respondió que era una bola mágica que transportaba al futuro, por lo que Liliana le preguntó:

-¿Me la puedo llevar? -añadió con una risita misteriosa.
Se llevó la bola mágica a su casa, no sin antes escuchar la advertencia de su abuela:
-Es una bola poderosa, ten mucho cuidado, una vez que hace efecto ya no hay manera de regresar del futuro -le advirtió la abuela preocupada.
Un día por la mañana Liliana se levantó y otra vez inició su típico lunes:
-Liliana, levántate ya, es hora de ir a la escuela -dijo su mamá apresuradamente
-No mamá, cinco minutos más por favor -suplicó Liliana con voz débil.
-No Liliana, ya va a llegar el camión -contestó su mamá molesta.
-¡Ya voy, ya voy! -contestó Liliana fastidiada.
Así siguió la discusión, hasta que por fin Liliana se levantó y observó que Canelo, su perro, estaba chupando la bola mágica y entonces gritó:
-Canelo ¡no! -gritó desesperadamente, dirigiéndose hacia él.
Inmediatamente Canelo desapareció para transportarse al futuro, Liliana recordó que la abuela había dicho que quien se va al futuro, no hay manera de que regrese, por lo que tristemente Liliana tomó sus cosas para dirigirse a la escuela. Pero siempre llevaba con ella la bola mágica porque sabía que así era una manera de llevar a Canelo con ella y tener la esperanza de volverlo a ver.
Una vez estando en la escuela les contó a sus amigas Mia y Sasha sobre la bola mágica, pero mientras les contaba la historia se percató de que Arturo, el niño más comunicativo de la clase, estaba escuchando todo el relato y apenas terminó, Arturo corrió a contarle algo en secreto a Sebastián.
Cuando Liliana llegó a su casa se dio cuenta que ya no tenía la bola mágica, la había perdido y se repitió en su mente: -”seguramente la tomaron los niños, ¿Qué voy a hacer?” se preguntaba Liliana desesperada.
Al día siguiente cuando Liliana llegó al colegio y se dirigió a buscar la bola mágica, entró en un salón para buscarla ya que sospechaba que los niños la habían escondido en algún lugar de la escuela. Ya estando en el salón, se encontró a Canelo, a quien notó desesperado, cansado y raro, ya que Canelo era un perro muy activo.
Liliana se emocionó tanto que corrió a abrazarlo y dijo:
-Canelo, no me vuelvas a hacer esto, ¡qué susto me has dado! -expresó conmovida.
Cuando Liliana giró, se dio cuenta de que la bola mágica se encontraba brillando dentro del casillero de Arturo, fue entonces cuando Canelo ladró para avisarle que no la tocara, ya que Liliana sería transportada inmediatamente al futuro, fue así cuando ella decidió que lo mejor era regresar la bola a su abuela ya que sabía era el único lugar donde estaría a salvo.

admin