Gabriel y su deporte

Por: Pancho

Gabriel, era un niño muy talentoso en el deporte, él había jugado tenis por seis años. Se llevaba con todos sus compañeros, ganaba torneos y era feliz.
Después del sexto año empezó a perder el interés, siempre se le hacía tarde para llegar a su clase, no quería salir del coche y se aburría.

Hasta que su mamá le preguntó:
-¿Por qué estás tan aburrido en la clase de tenis?, ¿ya no te gusta? -Gabriel le contestó:
-No es que ya no me gusta pero ya no me emociona tanto y me gusta más el fútbol. ¡Quiero ser portero del equipo que juega en la liga de la tarde!
Su mamá se quedó muy sorprendida, no le pudo contestar en ese momento porque lo tenía que consultar con su esposo.
Cuando se enteró el papá se enojó mucho, porque el papá fue jugador de tenis y pensaba que era una pena que su hijo dejara el tenis después de seis años y de ser tan bueno.
Su papá platicó con Gabriel y trato de convencerlo pero Gabriel dijo; no, ya no quiero ir a jugar tenis porque me aburre. Su papá no le dio permiso de dejar de jugar tenis.
Gabriel empezó a practicar fútbol en su casa con su primo. ¡En verdad sí le gustaba ser portero! pero su papá le decía, no puedes ser portero, no eres bueno, eres mejor en tenis, no puedes parar.
Entonces Gabriel tuvo que seguir en el tenis, pero a escondidas estuvo jugando fútbol en la escuela en los recreos, en el jardín, en todos los lugares que podía jugar.
Mucho tiempo después el maestro de la escuela de Gabriel y sus amigos vieron que era muy bueno parando goles, así que decidieron ayudarlo para que fuera el mejor y Gabriel logró ser portero del equipo de su escuela.
El día del torneo de interescolares Gabriel jugó como portero del equipo, ese día su equipo ganó gracias a que paró 7 tiros mano a mano y 5 con defensas, y paró el penal de la final contra el mejor tirador que es Enrique el cual lo tiró al ángulo. Todo el equipo lo estaba festejando.
El papá de Gabriel vio que era muy bueno como portero y entonces se arrepintió de no dejarlo jugar. Se sintió muy mal, así que le dijo:
-Te voy dejar que te metas a la liga.
Gabriel estaba feliz. Estaba tan feliz que no sabía ni qué decir. Le dijo gracias a su papá ¡te amo! ¡Eres el mejor! Te ofrezco quedarme practicando un día a la semana tenis, para que no lo deje por completo.
El papá y Gabriel estaban felices.
Gabriel se volvió el mejor portero de la clase, se metió a una liga. Había veces que su papá jugaba con él fútbol. Todo parecía estar bien hasta que…
El día que iba a conocer a los integrantes del equipo estaba muy emocionado pero no fue lo que él estaba esperando. El equipo ya tenía un portero. El portero era más alto que Gabriel y era muy bueno y el colmo fue que ya llevaba con el equipo cinco años. Pero Gabriel no se dio por vencido siguió intententando ser el portero titular de su equipo, aunque él era bueno, lo molestaban mucho. El día que tuvo su primer partido le tocó contra el mejor equipo de la liga, primero empezó el otro portero pero en el segundo tiempo entró Gabriel, estaba parando increíble, pero no tuvieron tanta suerte perdieron 4-2 favor el otro equipo (París) como le metieron 2 goles a Gabriel y 2 goles al otro portero. El equipo no estaba contento le reclamaron a Gabriel. Se sintió muy triste y le dieron ganas de llorar, pero se aguantó y así se la llevaron todo el bimestre. A pesar de todo Gabriel, poco a poco se fue haciendo amigo de los niños y lo fueron aceptando más lo empezaron a citar para que entrenara más en el equipo y participará en los partidos.
Así, Gabriel fue mejorando cada día más.
Ya había pasado un semestre y estaban en las semifinales, el otro portero no pudo ir así que Gabriel tuvo que ser el portero titular, ganaron 2-0 todos felicitaron a Gabriel. El dia de la final le tocó jugar en contra del equipo París, estuvo muy tenso el partido pero en el final le metió el gol de la victoria el mejor del equipo.
Desde ese partido paró tan bien que lo nombraron portero titular del equipo.

admin