El poder del rayo

Por: Willy

Había una vez una pareja de nubes a la que les nació un hijo que era un rayo; se llamaba Willy. Él no sabía muchas cosas porque había vivido muchos años con sus papás y casi no había visto el mundo.
Después de un largo tiempo, en una noche obscura y lluviosa, lo secuestraron unas nubes grises.

Willy se asustó muchísimo, pero en eso llegó el Sol y peleó con las nubes grises, mientras Willy se escapaba de sus duras y sucias garras. A la mañana siguiente, Willy le contó todo a sus papás, quienes se asustaron mucho.
Unos cuantos meses después le preguntaron sus papás: -Oye Willy, ¿quisieras ir a la escuela de nubes? Willy respondió: – ¿Qué es una escuela? Le explicaron sus papás: -Mira Willy, una escuela es un lugar donde estudias y aprendes. Willy saltó de alegría y gritó: – ¡¡¡Claro que si!!! Sus papás se pusieron felices y le dijeron
– Mañana vas a ir a la escuela.
– Ok. Respondió Willy con emoción.
Al día siguiente Willy se levantó con gran emoción, tomó su mochila y se fue corriendo a la escuela. Mientras estaba en el camión vió a muchas nubes, se le hizo un poco raro que había puras nubes. Willy se sentía con pena y un poco de temor. En el transcurso del día él estudió muy bien, pero en el recreo se acercó una nube llamada Peter y le dijo -¿Tú qué haces aquí?, tú debes de estar en otro lugar, porque aquí es la escuela de nubes, no de raros. -Jajajajaja, se rió Peter. Willy se enojó tanto que quería darle un golpe pero al momento de levantar la mano le lanzó un rayo sin intención y de repente, se esfumó Peter la nube. Los demás lo vieron y murmuraron unos con otros. Willy se fue rápidamente, entró con mucha pena a su salón y empezó a llorar en su escritorio. Unos cuantos minutos después el director Mr. Nube lo llamó a su oficina para hablar con él sobre el tema de Peter. Hablaron mucho tiempo hasta que aclararon el problema.
Cada día ocurría un problema tras otro. Su mamá y su papá se preocupaban más por su hijo y pensaban que no iba a pasar el año; hasta llegaron a pensar que no iba a tener éxito en nada, así que lo sacaron de la escuela. Él seguía pensando en el problema de Peter, pues no podía soportar lo que pasó aquel día, lo cual era muy difícil quitárselo de la cabeza. Su mamá vio que estaba muy histérico y le preguntó:
– ¿Qué pasa Willy?, ¿qué tienes? Él contestó con tristeza: – No, no tengo nada.
La mamá se preocupó y le dijo al papá, – Estoy muy angustiada por Willy, le pasa algo raro ¿no crees?
Después de unos días Willy se recuperó un poco y le dijo a sus papás, – Ayúdenme, con el poder que tengo. Los padres de Willy estaban confundidos, no sabían de lo que estaba hablando y le dijo su papá. – ¿Cómo que con el poder que tienes?, él le respondió: – Sí, es que no les he explicado, cuando levanté la mano para darle un golpe a Peter, salió de mi mano un rayo sin mi intención, esto es lo qué causó que me preocupara tanto estos días, así que por favor no le digan a nadie de mis poderes, tal vez podría ser que salga un rayo de repente por estar enojado o preocupado. Por favor no se acerquen tanto a mí porque no quiero que les pase lo mismo que a Peter.
Los papás le hicieron caso y actuaron con precaución. Mientras tanto, Willy estuvo un poco solitario en su habitación.
Un día escuchó a alguien decir bajo su ventana. – Estoy tan sola que no puedo soportar toda la extensión que tengo. Willy se asomó por la ventana y vió a un largo mar llorando lágrimas saladas. Willy salió de su casa y bajó con el mar diciéndole: -¿Qué te pasa?, ¿por qué estás llorando?
-Yo estoy muy sola y no tengo a nadie que me haga feliz. Willy trató de abrazarla para consolarla y en esos momentos hubo un terremoto con el cual se abrió el mar y se vio un portal hacia el infierno donde Willy cayó. Estaba lastimado y se paró para ver dónde se encontraba. En ese mismo momento vió un cartel que decía: “Bienvenido a mi casa”.
El cartel estaba muy oxidado y roto; parecía que era un lugar de seres malvados. El cielo de ese lugar estaba rojo y café al mismo tiempo, había basura por todas partes, las puertas y ventanas se encontraban rotas y vio unas cajas con ruedas extrañas. Willy no sabía lo que estaba pasando y pensó: – ¡Que lugar tan horripilante!
Willy estaba asustado, caminando por las calles lentamente. De repente, entre unos edificios vió una choza sin daños y con una luz resplandeciente. Tocó la puerta y gritó: – ¿Hay alguien ahí?, pero nadie contestó y volvió a preguntar, – ¿Hay alguien ahí?, volteó para los lados y notó que una ventana estaba abierta. Entró por ahí; el lugar estaba oscuro, con su luz que tenía empezó a ver el lugar y se notaba que nadie vivía ahí. Subió las escaleras, entró a una habitación y se acostó en una cama tranquilamente. Después de un rato oyó que alguien le decía: – Oye, quítate de mi cama. En seguida se levantó y vio a un ser extraño que no era esponjoso como una nube, tenía tela en su piel y unas cajas envueltas en sus pies con unas cuerdas amarradas a esas cajas. A Willy le pareció muy raro, se quitó de la cama y le dijo:
– ¿Tú quién eres? o más bien ¿qué eres?
– Yo soy un humano ¿y tú quién eres? – el ser extraño respondió.
Willy se puso a pensar: ¿Qué es un humano?.
El humano volvió a preguntar: – ¿Tú qué eres?
– Ah, ¿yo?, respondió Willy.
– Sí, tú – dijo el humano.
– Yo soy un rayo – dijo Willy con claridad.
Al escuchar eso, el humano se alejó diciendo mientras temblaba de temor: – ¿tú eres un rayo? y salió disparado de ahí. Willy no sabía qué estaba pasando. El humano regresó después de poco tiempo con muchas réplicas iguales a él, todos estaban temblando y señalando con murmullos. El primer humano que lo conoció calló a todos y les dijo: -no se alarmen ya sé que es un rayo, pero tal vez es bueno, hay que darle una oportunidad.Todos se pusieron de acuerdo y decidieron que se podía quedar. Willy aceptó pero les dijo que necesitaba llegar al portal que lo trajo hasta ahí. Los humanos trataban de encontrar el portal y no lo lograban. Willy les explicó: -Me acuerdo que habia un terremoto cuando se abrió.
Tiempo después se empezó a mover la tierra y vieron cómo se abrió el portal sobre Willy y lo succionó.
Willy subió emocionado de ver a sus papás y les contó lo sucedido.
Tiempo después transmitieron en la noticias que había humanos robando un banco. Los papás de Willy le dijeron a su hijo que era su oportunidad de usar sus poderes para bien. Willy fue corriendo a ese banco y les dijo a los rateros: – No se comporten mal, los humanos no son así, dejen de robar. Willy levantó la mano y les lanzó un rayo en forma de esposas y los entregó a la ley.
Después de ese momento histórico lo consideraron héroe.

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