Percepción

Por: dgl

Ella era una persona diferente, no se basaba en los conceptos que le otorgaba la humanidad, todo lo que pensaba estaba justificado por ideas que generaba al percibir las cosas, de alguna forma logró que los conocimientos que el mundo ya había adquirido no entraran en su cabeza y de esa forma, todo lo que aparecía en su camino era nuevo.

Muchos la consideraron inepta, inservible para ellos por su nula habilidad de comunicación, pero mi pensamiento era distinto, para mí, había que ser una persona verdaderamente brillante para poder ignorar todo lo que se asume del universo y crear, la que considera ser la verdad. En vez de evitar el tema como los demás, buscaba hablar de eso por la simple razón de que me parecía imposible que en un mundo en el que apenas naces te desbordan con suposiciones, existía una persona que no tenía ninguna establecida.

Mi interés en su estilo de vida nace desde que llegué a la realización de que mi vida se arruinó por las cosas que creí saber. Desde chico me enseñaron cómo funcionaba la sociedad antes de conocerla y la realidad fue diferente, el problema siempre residió en que el conocimiento que me otorgaron quedó implantado en mi carácter y cuando me di cuenta, no encontré forma de cambiarlo. No era una persona que debía estar acorde a las reglas de la sociedad para pertenecer, pero en toda acción, encontraba una parte de mí que se basaba en ellas, a veces tenía opiniones con las que ni siquiera estaba de acuerdo y me odiaba por eso, de alguna forma se habían vuelto parte de quien era y me encontraba encerrado en pensamientos que no fueron generados por mí.

En algún punto me di cuenta que no sólo la observaba con admiración y curiosidad, también lo hacía con celos, quería tener una mente tan pura como la que veía en ella. Ansiaba tanto el conocimiento que comencé a observarla detenidamente para establecer un tipo de fórmula que me ayudara a entenderla. No lo logré, cada movimiento era impredecible, pasé días intentando establecer un patrón, pero todas las veces que pensaba estar cerca de lograrlo, cambiaba por completo, cuando me di cuenta de que no había forma, tomé una decisión de la que luego me arrepentí profundamente. Decidí acercarme a hablar con ella.

Salí de mi casa con una disposición que me asombraba, no solía ser una persona segura, estaba listo para entender el misterio que me estaba consumiendo, por fin entendería cómo cambiar mi forma de ser y posiblemente hasta la forma en la que funcionaba la sociedad.

Caminé la fracción de campo que me separaba de ella y toqué a su puerta, la abrió después de unos segundos, era ella. Por fin veía de cerca a la persona a la que había admirado por años, mentiría si dijera que no me sentí atontado por su presencia. Me fasciné al mirarla y me costó trabajo formar las palabras para pedir hacerle una pequeña pregunta. Ahí sucedió, por fin le pregunté lo que me estaba quitando el sueño. ¿De qué manera eliminó las suposiciones de la humanidad? Él era una persona diferente, ya llevaba días observándome y como forma de protección yo a él. Parecía algo obsesivo, constantemente preocupado, con ideas a la vez claras y nubladas, confundido con sus creencias y como yo, excluido de la sociedad por su estilo de pensamiento.

Desde que lo comencé a ver, me di cuenta de algo: teníamos una similitud muy clara, ambos estábamos inconformes con la sociedad en la que vivíamos, lo que cambiaba era la razón por la que lo estábamos. Él por no querer pertenecer y yo porque mi personalidad no me dejaba entrar dentro de los estándares de la misma. Yo ya llevaba años estudiando a la sociedad e intentando imitarla, y todavía no llegaba al nivel de desesperación al que había llegado él, después de tan sólo unos días.

A través de los años me he dado cuenta de que mis pensamientos y palabras no funcionan acorde a mis acciones y me es impredecible lo que voy a hacer en un día. A veces me frustra pero otras veces me gusta tener algo emocionante esperándome. Un día que mi cuerpo decidió tener suficiente energía para hacer unas olimpiadas dentro de mi residencia, alguien tocó la puerta y me apresuré a abrirla, era él. Parecía un idiota parado frente a mi puerta y podría decir que tardó hasta minutos intentando hablarme. Hasta que pidió hacerme una pregunta, supuse que querría entender cómo funcionaba no ser parte de la sociedad, pero su pregunta fue bastante diferente a mi suposición. Me preguntó que de qué manera eliminé las suposiciones de la humanidad y al principio no comprendí a lo que se refería, pero luego pensé en su suposición, él pensaba que yo no entendía ni suponía ser parte de la sociedad por la forma en la que actuaba.

Mi respuesta fue simple, le dije que estaba loca. En ese momento comenzó a llorar.

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