Mis dimensiones y tamaños

Por: Matrushka

Todas las personas han mencionado algún día que tienen diferentes capas refiriéndose a que tienen distintos tipos de personalidades dentro de su persona. Yo, literalmente tengo diferentes capas dentro de mi. Cinco diferentes capas, cada una hecha de madera barnizada y de diferentes colores. La primera empieza del tamaño de una uña de un meñique y cada una va creciendo en su tamaño llegando a la última que tiene el tamaño de una pera grande. Se necesita paciencia y cuidado para ir abriendo cada una de mis capas pero debes saber que en cada una de ellas encontrarás una historia que cambiará tu vida.

Una casa tan grande que parece mansión, tan bonita que parece museo, tan elegante que parece palacio, pero tan sola y fría que parece una tumba. El padre de la casa trabaja todo el día para mantener a la familia, pero la familia está tan descuidada y maltratada que lo que queda en ella nada más son los cuerpos “viviendo” o nada más “estando” unos con los otros. Todos los días se encuentran con su padre en las noches en el sillón tomando una cerveza, sin conciencia, con otras doce en la mesa vacías. Nadie sabe qué hacer, nadie sabe cómo actuar. La familia está perdida.

Lo único que se sabe de este lugar es que algún día existieron dos personas muy apasionadas. Un hombre y una mujer. Los dos mayores de edad. Se dice que la pareja era un misterio, un misterio lleno de amor. Que vivían con una ideología un poco extraña, en la que todo es amor, todo es paz, pero solo son ellos dos. No se relacionaban con nadie más, no salían de esta pequeña casa en la que vivían. No necesitaban de nada más ni de nadie más. Sabemos que solo necesitaban de su amor y de su compañía. Pero entonces, ellos vivían en la nada? o vivían en el todo? Tres niños, una niña, cuatro hijos en total. Una esposa, el papa y el perro que ha vivido con estos desde que el primero nació. Entre los hermanos tenían la mejor relación, claro, de vez en cuando se pelean, pero al verlos jugar entre ellos lo que más se te antojaba era tener unos hermanos igual de divertidos. Entre la mamá y el papá de la casa había una gran línea de diferencia entre el amor que se tenían y el respeto que había de ellos ha sus hijos. Se puede decir que es una de las familias más sanas que se han visto. Pero, sanas emocionalmente, porque la niña más chica tenía cáncer desde pequeña. Y entonces es acá donde aunque para nosotros esta familia es perfecta por fuera, la familia en realidad está sufriendo un miedo por dentro.

“Tengo miedo”, “¿No nos quería?”, “¿A dónde se fue?”, “¿Estará contenta en su nueva vida?”. Estas son las únicas palabras, oraciones o incluso pensamiento que se sienten al entrar a esta familia, a este hogar. Pero, ¿Se le podrá llamar hogar a una casa donde la familia ya no está completa?. Como se lo estarán imaginando; esta familia ha sido abandonada por la mama, asi que peor aún, esa ausencia y esa incertidumbre que se le ha creado a esta pobre familia no ha sido coincidencia, no ha sido forzada, no ha sido muerte, ha sido elección propia y consciente por parte de la madre dejar a sus tres hijos y su marido solos desconectandose y desapareciendo completamente de sus vidas.

Soy yo otra vez, la matrushka, o la receptora de la vida como muchos me suelen llamar. He estado y he vivido en todas estas casas. Cada una de mis capas representa una de ellas, representa otra familia, representa otra sangre, pero también representa el dolor de todas ellas. Y hago y digo esto porque todas las familias en el mundo, por lo visto, siendo ricas, grandes, chicas, completas o “perfectas”, sufren su dolor a su manera y para cada una de ellas es como todo su mundo en ese momento. Pero en realidad, mientras más chicas sean las cosas más grandes se ven y asi viceversa, y esto se ve representado en los diferentes tamaños que tienen las capas o “historias” que me conforman.

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