Virtual

Por: Carl

¿Nunca se han puesto a pensar que todo lo que conocemos puede ser falso? Yo no lo había hecho hasta que pasó, todo se sentía raro pero ya estábamos acostumbrados, pero yo no. Siempre me sentí fuera de lugar en este mundo desde que era pequeño. Siempre vi cosas que los demás no, era como cuando una computadora se traba y a través de esto se veían como unas cápsulas con algo escrito a computadora en ellas, pero estaban muy lejos para leer; por supuesto nadie nunca me creyó y yo dejé de pensar en ello.

Después de muchos años, ellos llegaron y nunca imaginé lo que estaba a punto de pasar. Entraron a mi casa y a todas las de la calle y sólo buscaron, aunque nunca dijeron lo que se les había perdido; yo lo sabía pues llevaba escondido en mi sótano ya varios días, era algo que podía cambiar el mundo tal y como lo conocemos.

Un niño asustado que no conocía nada y solo repetía: “es falso como puede ser falso lo falso”; por más que le preguntaba, él parecía no escucharme. Al tercer día me explicó todo, pero yo no le creí, ¿cómo puede ser que el gobierno lo tenga secuestrado desde ya hace 14 años dentro de un lugar horrible, solo y sin comida? Pero me dijo que me podría llevar a este lugar; yo accedí esperando no encontrar nada así que llamé a mi amigo y le dije que nos encontráramos en la puerta de atrás de mi casa, pues nadie podía saber que estaba escondiendo a este niño. Pero ahí fue cuando todo se empezó a poner feo. Cuando el gobierno entró a mi casa instaló una cámara y nos vieron salir, enviaron 3 camionetas con agentes armados a perseguirnos, ninguno de nosotros se dio cuenta hasta que ya era muy tarde pues tenían bloqueadas todas las calles y solo nos quedó una opción, escondernos.

Decidimos meternos a la casa abandonada y esperar. Cuando finalmente se fueron seguimos nuestro camino, pero con mucho más cuidado; y después de 45 minutos llegamos a un edificio del gobierno, una agencia llamada Departamento de Protección Virtual pero, por supuesto, todo eso era falso y se dedicaban a algo mucho más oscuro de lo que me pude imaginar.

Cuando entramos todo parecía normal pero nada de esto era cierto y de eso nos dimos cuenta cuando se botó la alarma; ya no nos dio tiempo ni de pensar cuando ya estábamos rodeados de agentes del gobierno apuntándonos con pistolas. Nos escoltaron a la salida y nos pagaron para que no volviéramos ni hiciéramos intento de acercarnos al edificio, esto por supuesto se nos hizo raro pues qué tanto podrían estar escondiendo que no querían ni que nos acercáramos.

Una semana después vino mi amigo a preguntar si queríamos volver a intentar entrar al edificio; accedimos pues nunca imaginamos la gravedad de lo que estábamos a punto de descubrir. Esta vez sabiendo qué esperar entramos con mucho más cuidado, al hacerlo nadie supo que entramos, la primera parte del plan estaba saliendo perfecta pero un pequeño error nos delató… un pequeño error.

Mi amigo muriendo de hambre, decidió comer unas gomitas y tiró la basura en el cuarto en el que nos estábamos escondiendo. Salimos de éste a buscar algo sospechoso y lo encontramos, pero al mismo tiempo se botó la alarma, un científico había encontrado la basura y activó la alarma porque no se aceptaban alimentos ahí dentro. Entramos a una puerta y encontramos por fin su secreto: era el lugar que había visto cuando era pequeño, ahí estaban ahí las cápsulas y cada una de ellas decía: “Estado de la simulación: 45% y el nombre de la persona dentro de la cápsula”. El niño me dijo que él despertó dentro de uno de ellos y quedó ahí atrapado y siendo experimentado por los científicos de ahí. Él era una falla en el programa, había visto todo y era un peligro, por ello los estaban buscando.

Mi mejor amigo me llamó pues había encontrado una cápsula con su nombre y junto a esta estaba la mía, ambas decían: “Estado de simulación: normal 99%” y nuestros nombres. Me asomé a la cápsula y encontré a una persona que se parecía a mi”.

Un segundo después de que me di cuenta que era yo, el número cambió a 100%. Se escucharon dos disparos, volteé a ver y estaban mi amigo y el niño al que ayudé, ambos tirados en el piso; estaba estupefacto… casi al mismo tiempo que los e intentaba saber qué era lo que pasaba se escuchó otro disparo: ¡BANG!… me dispararon.

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