Todo puede pasar

Por: Maro

Estaba dentro de mí, asustado y sin saber nada, donde todo puede suceder. Todo era oscuro menos una luz al final del camino que siempre quise perseguir y con esa luz se puede iluminar todo el camino.

“Esto se escinde dentro de todos nosotros, aunque solo algunos somos capaces de distinguirlo”.

Esa luz era ella, la persona que más quería en este mundo y la encontré al final del camino y lo único que hizo fue besarme sin decir nada, pero ella nunca dijo que me amaba pero siempre la amé. En ese momento empezó a cuestionar ese acto de amor y pensé: ¿Qué cambió en su mente para darme ese beso?

Después de ese acto, nunca salió el tema y seguimos nuestra vida. Mi sueño se hizo realidad hasta que una discusión de cómo fue que me dio ese beso tuvo lugar; una noche oscura y lluviosa, el peor día de mi vida no podía pasar algo peor, así que intenté ir a dormir, ella nunca llegó a la cama pero logré conciliar el sueño.

En la madrugada desperté y ella no estaba, así que me paré a buscarla, salí de mi casa preocupado y sin encontrar a esa luz. El camino se estaba oscureciendo más y más. Me estaba debilitando y lo único que encontré al final de ese camino tan oscuro fue a esa luz, a mí luz apagándose. Fui hacia allá llorando y gritando, haciendo tantas preguntas en mi cabeza e intentando encender esa luz de nuevo y responder mis preguntas pero mi energía no logró revivir esa luz, desesperado y preguntándome ¿por qué pasó? ¿Por qué ella y no yo? ¿Cómo fue ese beso?, lo único que quería en ese momento era recibirla y que conteste mis preguntas; además de mi lado vengativo y de coraje quería asesinar al que apagó mi luz.

Sentía un vacío dentro de mi, que no tenía razón de vivir, que solo me dejaron vivo por sufrir, lo único que necesitaban era esa luz para iluminar todo el camino, pero la vida cada día tenía menos sentido, lo único que le daba importancia era descifrar todas esas preguntas.

Estaba rindiéndome, ya no podía más, mi camino era oscuro y no sabía por dónde caminar, lo único que quería era estar con esa luz y verla de nuevo, así que miré al horizonte, tomé valor y empecé a correr, no sé a dónde iba pero sólo quería morir y estar con ella. Corrí hacia el acantilado; tomé vuelo, lo pensé varias veces y antes de saltar escuché una voz diciendo: ya despierta por favor, no te quiero perder.

Abrí los ojos y pude ver claramente a mi mamá. Muchas ambulancias y esa luz, pero con mi mejor amigo abrazados, siendo felices.

Después me explicaron que estaba desmayado porque salté de un edificio, no sé por qué pasó, no lo recuerdo. Lo único que sé, es que fue un gran sueño. Puede que piensen que soy un charlatán, pero yo creo en los sueños y que se hacen realidad.

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