Una salida al futuro

Por: Nymann

Hace mucho pero mucho tiempo llegó a este mundo una niña con un poco de problemas en el corazón porque nació prematura. La niña entró a muchas cirugías y ya llevaba en hospital seis meses, los doctores no sabían por cuánto tiempo más iba a estar en el hospital o si iba a sobrevivir. Los papás estaban muy nerviosos ya que ellos no podían tener hijos y no querían perder a su primera, y quizá, única hija.

Cuando la niña nació los doctores le vieron algo muy especial y sí, la niña sobrevivió después de muchas más cirugías. A ella le pusieron de nombre Frida.

Después de 3 años Frida creció sana y salva y descubrió su pasión por la danza, ya que empezó a bailar desde los 3 años. Amaba bailar todos los días; se emocionaba cuando le tocaba bailar y cada día aprendía algo nuevo. Ya en la escuela conoció a muchas persona increíbles pero en especial a su mejor amiga Mónica. Ellas se conocieron desde el primer día de Frida en la escuela. Su ahora amiga ya llevaba seis meses en la escuela y conocía a mucha personas, mismas que le presentó a Frida. Desde ahí se volvieron mejores amigas, se apoyaban en todo y nunca se dejaban solas.

Un día Frida invitó a Mónica a bailar con ella y se volvieron las más profesionales de la academia, ellas hacían todo juntas.

Y así fue pasando el tiempo, crecieron juntas y compartieron oportunidades. Cuando tenían 15 años, justamente en el cumpleaños de Frida, le dieron la hermosa oportunidad de bailar en un concierto de Sebastián Yatra. Ella, muy emocionada, se lo contó a su mejor amiga. Mónica, también muy emocionada, le dijo que ella también iba a bailar en el concierto. Se prepararon juntas ya que el concierto iba a ser en un mes. Ellas se paraban todos los días a las 5 de la mañana a practicar y se dormían a las 10 de la noche.

Bailaron en el concierto y salieron muy emocionadas y felices, ya que Sebastián Yatra les dijo que le gustó al público mucho cómo bailaban y las contrató para otro concierto.

Un día antes de su siguiente concierto Frida no podía respirar bien, por lo que fue al hospital, ahí le detectaron un problema en los pulmones. Los doctores le decían que no podría volver a bailar. La niña, muy triste no quería hablar con nadie así que se quedó profundamente dormida; su sueño la llevó a un mundo inolvidable que parecía que estaba en el paraíso. En él caminó, caminó y caminó hasta que llegó a una casa abandonada, ahí se encontró a un señor sentado en un columpio; el señor se acercó a ella y le dijo: “¿qué haces aquí… en verdad sabes dónde estás?”. Frida le contesta: “en verdad no sé… solo me dormí y aparecí aquí”. Frida se empezó a asustar y dijo: “no estaré muerta”.

El señor le dice: “tranquila, yo no estoy muerto y, si yo no estoy muerto, tú tampoco… Yo estoy en el futuro donde el mundo es mejor, pero peor, me gustaría vivir en tu mundo sin tanta tecnología y disfrutar de los paisajes; y si yo estuviera en el presente disfrutaría cada día al máximo”.

Frida se quedó pensando y dijo: “tienes razón, yo no sé por cuánto tiempo más voy a durar, pero lo que sí sé es que amo mi vida y no la cambiaría por nada en el mundo y así es, disfrutaré cada día al máximo cada día, como si fuera el último”.

Frida siguió caminando y empezó a ver cómo ha cambiado el mundo, no está muy contenta con eso, así que intenta hacer algo, vuelve a buscar al señor y lo encuentra en el mismo lugar y generan un plan, pero Frida no sabe si en verdad va regresar a su mundo o ya se va a quedar dormida para siempre.

Frida le cuenta al señor su preocupación, a lo que él le dice: “Frida, tu no te preocupes de eso yo me encargo y estoy seguro que vas a poder volver a bailar con tu mejor amiga”. Muy emocionada le da las gracias el señor, el cual le responde: “gracias a ti”.

El señor le vio algo especial a Frida, entonces la siguió hasta descubrir lo que era: descubrió que era su nieta en realidad. Ese señor había muerto pero nunca la olvidó; el ahora abuelo solo la vio por una vez en la vida pero tenía la esperanza de volverla a ver algún día. Y así, el abuelo le empezó a aventar bendiciones convertidas en piedras de musgo curativo, pero eso Frida no lo sabía, esas piedras la iban a curar porque eran curativas.

Frida se enojó al principio, pero al probar una piedra y saborear su dulce sabor, solo sonrió y siguió su camino. El plan del abuelo continuó y Frida regresó del sueño sana y salva; los médicos, evidentemente asombrados, se dieron cuenta de que ella ya no tenía nada. En ese momento Frida se dio cuenta que las piedras que le aventó el señor eran mágicas, lo que la alegró muchísimo y pudo bailar otra vez con Mónica en lo que fue su mejor presentación; ellas se volvieron muy famosas en el mundo.

Frida, muy agradecida con el señor, sigue el plan para ayudarlo pero lo que ella no sabía era que él estaba muerto. Donde se encontraron no era en realidad el futuro, el señor solo lo hizo para que ella tuviera un mundo mejor. Frida lo logró, logró una vida mejor; y su abuelo desde el cielo está muy orgullosa de ella. Frida creció y se casó; tuvo 4 hijos: 2 niños y 2 niñas. Era vecina de Mónica, quien también se casó y seguían siendo mejores amigas y bailarinas profesionales. Actualmente ella es conferencista, da muchos discursos y logra que en el celular se programe un momento en el que nadie lo pueda usar y usen ese tiempo para convivir.

Frida logró todo lo que se propuso y enseñó a sus hijos a ser mejores personas cada día.

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