La concha de los deseos

Por: Rosylev

En una hermosa isla en Mallorca, había una niña llamada Valentina, ella tenía 12 años de edad y asistía a una escuela en donde tenía muchos amigos y amigas que la querían mucho, todos creían que su vida era perfecta y querían ser como ella. Pero lo que no sabían era que Valentina no se sentía querida, no se sentía querida por sus padres, ya que nunca le prestaban atención, porque se la pasaban todo el día trabajando e iban de viaje todo el tiempo sin ella y cuando estaban en su casa, en la hora de comer solo hablaban de negocios; Por más amigos que tenía se sentía sola y rara.

Un día muy cercano a su cumpleaños Valentina estaba caminando por la playa, en donde vio a una señorita recogiendo conchas, se acercó a ver y vio un hermosa concha rosa coral que brillaba de lo linda que estaba, se acercó todavía más y le preguntó amablemente a la señorita: -¿Disculpe cada cuánto encuentra conchas como esas?; a lo que la señorita respondió: “la verdad solo las encontrado 2 veces en mi vida, dicen que son mágicas”. Valentina le preguntó ¿En serio?, ¿qué hacen?, la amable señora respondió: “Dicen que cuando es la noche antes de tu cumpleaños la pones debajo de la almohada y cumple tu mayor deseo”-

Valentina quedó asombrada, se dijo a sí misma que esa concha iba a cumplir su deseo: ¡que sus padres le presten atención! Le preguntó si se la podía quedar, a lo que la señorita le respondió que la persona que se la encuentra es a la persona que se le cumple el deseo, pero que podía seguir buscando y, si tenía suerte y era lo que más deseaba su corazón, la encontraría.

Pasaban los días y Valentina seguía buscando, pero no la encontraba. Faltaban tan solo 2 días para su cumpleaños y ella lo único que creía desear era encontrar la concha, mientras iba caminado sobre la arena se volvió a encontrar a la señorita, se acercó a saludar y vio como agarraba otra concha rosa de coral que brillaba de lo linda que era; se sorprendió de lo suertuda que era la señora, y simplemente, le preguntó: “Disculpe, ¿cómo es que usted siempre encuentra esas conchas?, deberá ser la persona con más suerte en el mundo!”.

A lo que la señora le respondió: “esto no se trata de solo suerte, se trata de desearlo con todo tu corazón, que esto sea tu sueño más grande”. La señora le preguntó a Valentina: “¿Cuál es tu mayor sueño, o para qué quieres esta concha? Valentina respondió: “mi mayor sueño es que mis papás me presten atención, para eso quiero la concha”-. La señora le respondió: “no la encontrarás jamás porque este no es tu mayor deseo”.

Valentina regresó a casa un poco decepcionada, como siempre en la comida no pudo hablar con sus papás, ya que estaban ocupados con el negocio, se fue a acostar y de repente se le ocurrió una gran idea: cuando sus papás le preguntaran por su regalo de cumpleaños, ella iba a pedir pasar un día completo con ellos, solo así podrían empezar una relación.

La noche antes de su cumpleaños a la hora de cenar sus padres le preguntaron por su regalo, como lo había pensado pidió un día completo con ellos; los padres se voltearon a ver confundidos por su petición pero finalmente la mamá respondió: “¿Estás segura de que eso es lo que quieres?” “¡Sí!”, respondió Valentina. Sus padres le preguntaron nuevamente qué era lo que quería hacer; y ella simplemente pidió un día en la playa… con ellos.

Al día siguiente Valentina se despertó super emocionada, era su cumpleaños más aparte iba a estar con sus padres. Salió a la sala y no vio a nadie, solo vio una nota que decía: “Valentina, muchas felicidades, nos tuvimos que ir a un viaje urgente de negocios pero volvemos en 3 días; en cuanto volvamos buscaremos tiempo para estar contigo. Te queremos: mamá y papá”.

Valentina se sintió muy triste, finalmente se rindió y se fue a caminar sola a la playa, no quería ver a nadie. De pronto volvió a encontrar a la señorita, esta vez ella se volteó y le dijo: “¡Valentina!, ¡feliz cumpleaños!”; Valentina respondió: “muchas gracias. ¿Cómo lo sabía?”. Ella rió y respondió “por tu playera que dice ¡es mi cumpleaños!”. Valentina rió, siguió caminando pero la señora la paró y le regaló una hermosa concha rosa coral, Valentina le agradeció y se fue a su casa.

Esa misma noche decidió poner la concha debajo de su almohada, ella pensó que seguramente no funcionará pero valía la pena intentarlo.

Tuvo un sueño muy raro: soñó con que era su cumpleaños y sus padres eran otros, eran unos padres que pasaban TODO el día completo con ella, que le preguntaban acerca de cómo le iba en su escuela, con sus amigos, etc.

Valentina se despertó y se dijo a sí misma que solo era un sueño, que nada de eso era real. Al siguiente día sus padres regresaron a casa, Valentina pidió estar con ellos y ellos aceptaron, como lo pidió fueron a la playa. Valentina llevó consigo la concha para regresarla al mar. Se encontró con la señorita y la depositó en las manos de ella y pensó: “esa señorita la usará mejor”.

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