Mi historia en Toronto

Por: Balantine

¿Qué es la independencia, ser autónomos? Un camino para saber de lo anterior, surgió en una idea. Un día mi papá, fue quien me avisó que habían campamentos en Canadá. Yo, al principio me negué a ir, pero tras pasar el tiempo me fui animando y, al decidirme, mi primo se unió a la idea.

Pasaban los días y cada vez se acercaba más el campamento hasta que llegó el día. Ya en el aeropuerto, me despedí de toda mi familia. Mis hermanos y mi mamá estaban tranquilos, mientras mi papá estaba triste de que me iba.

Entonces me subí durante seis horas a un avión y llegué a Toronto. Aun aún teníamos dos horas de recorrido en camión para llegar al campamento. Cuando estaba en el camión me entró una llamada, era mi hermano llorando, diciendo que me extrañaba y empecé a llorar; pero mis amigos y mi primo me calmaron. Al llegar al campamento, era muy tarde, entonces fuimos a cenar lo que quedaba de comida. Recuerdo nos quitaron los celulares y, tras tomar mis alimentos, me fui a dormir.

Al día siguiente fui a desayunar y nos llevaron a un parque acuático en el campamento con toda mi cabaña, aún no conocía a nadie, entonces me quedé con mi primo Moy. Después estábamos jugando fútbol y me dijeron que fuera a la cabaña del dueño para checarme si tenía piojos. Luego de la revisión, jugamos hasta la noche y yo estaba muy preocupado pero fui a dormir. Las primeras noches no me gustaba estar con los de mi cabaña entonces me dormía temprano.

Iban pasando los días y me sentía mejor. Me llevaba bien con mis compañeros y participabamos en todas las actividades. Hasta que pasó una semana y llegó más gente de México: un niño que iba en mi cabaña. Él, mi primo y yo éramos los únicos mexicanos en la cabaña. Al principio no me caía muy bien, pero después me llevé excelente.

En la segunda semana empecé a mandarles cartas a mis papás y hermanos de mis experiencias en el campamento. En esa misma semana fue la primera excursión, nos fuimos a las cataratas de Niágara pero solo fuimos los mexicanos. Después de 3 horas llegamos a las cataratas, nos subimos a un barquito y vimos las cataratas de cerca en aproximadamente 20 minutos. Acabando de ver las cataratas, fuimos a pasear cerca del nacimiento de las mismas, luego fui con todos mis amigos a un láser, a la tienda de Hershey a un museo de récord Guinness y más.

En la tercer semana ya me estaba llevando con los miembros de otras cabañas de canadienses y también con todos los mexicanos. Casi siempre jugábamos basquetbol juntos, canadienses y mexicanos. En esa misma semana fue la segunda excursión. Al igual que la pasada éramos puros mexicanos y fuimos a un acuario cerca del estadio de los Blue Jays y de los Raptors; de ahí, fuimos a un centro comercial muy grande en donde compré chamarras, y cosas para mi familia, así como recuerdos de Canadá.

En la cuarta y última semana me dejaron llamar a mis padres por teléfono, al escucharlos a todos me puse muy sentimental pero se me pasó rápido en la llamada, les platiqué todo lo que no pude contarles en las cartas.

Después de tres días de la llamada nos fuimos a Wonderland, una de las mejores ferias del mundo, en lo personal no me gustan esas cosas pero no estuvo mal además, me gané un balón de basquetbol.

El último día lo disfruté mucho, hice de todo, estuve con todos y me la pasé increíble. Ese mismo día teníamos que irnos a las 03:00 de la madrugada, entonces fuimos a jugar basquetbol como hasta medio día y nos fuimos a la cabaña. Decidí no dormir ya que era poco tiempo, entonces mi primo y yo nos quedamos despiertos, nos despedimos de todos los de la cabaña y fuimos al autobús. Voltee unos segundos para atrás, pero regresé mi mirada al frente y me fui.

Ya en el camión nos dieron los pasaportes y los teléfonos y me quedé dormido. Abordé el avión y de nuevo me quedé dormido. Llegué al aeropuerto de México, se abrieron las puertas y ahí estaban mis papás con los brazos abiertos, entonces me despedí de todos mis amigos y regresé a mi vida, pero sabía que algo había cambiado.

En esta experiencia aprendí a ser más independiente, autónomo, a moverme con guía pero con iniciativa, a saber estar sin teléfono y no menos importante, aprendí mucho inglés. También debo contarles que hasta el día de hoy mi hermano se fue a un campamento muy parecido y también la pasó muy bien.

Ahora sabemos que la madurez nos llegará pronto y, ahora, ya estamos listos para esa llegada.

admin