No todo es igual

Por: Lau

Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. No había explicación alguna, no sabía si era lo correcto, tampoco tenía la certeza de que alguien pudiera entenderlo, pero… no podía hacerlo ¡pues eso no está en mi sangre!

Desde que era niña, siempre seguí las señales del tiempo, siempre creí en los 11:11 perfectos. Muchas veces me contaron la historia de la princesa que es secuestrada por un malvado dragón pero llega un príncipe apuesto a salvarla y son felices por siempre.

No hay nada más hermoso que poder soñar despierta y crear un mundo ideal, sin problemas, sin sufrimiento, sin hipocresía, sin enemigos, sin miedo al rechazo, a ser juzgado o ser diferente. Cuando eres chiquito esto no existe pero… un día te despiertan de ese hermoso sueño y te das cuenta, no siempre hay un final feliz, eso es lo que dicen… Yo sé que suena muy confuso, pero pronto entenderán todo.

Siempre fui muy, muy feliz; la gente decía que tenía una energía peculiar. Digamos que era muy hiperactiva y extrovertida a la vez, no me daba pena nada. Para mí hacer sonreír a alguien lo era todo y fueron muy pocas las veces en las que me deprimí por algo, todo era de ensueño, prácticamente perfecto. Pero un día, así de la nada, tuve que crecer.

Poco a poco, la vida me enseñó que no vivimos en un mundo perfecto, en un mundo sin problemas, en un mundo de color rosa. De hecho, todo lo contrario. Conforme crecía me di cuenta de lo imperfecto que es nuestro mundo, empezando por uno mismo. Estoy segura que la mayoría de personas están llenas de complejos, por los estereotipos que la sociedad nos impone como: gorda, flaca, alta, baja, ojos azules, piel perfecta, cuerpo perfecto, nariz pequeña, ojos grandes… básicamente tenemos que ser perfectos, pero… en realidad ¿existe la persona perfecta?

Tal vez por eso mucha gente tiene problemas de autoestima, o problemas con su cuerpo o, incluso, sentimientos de autorechazo en lo más profundo de su corazón por no poder sentirse «bonita» o “guapo”. ¿Suena raro, ¿no?, que todos quieran ser algo que no existe.

Otra cosa que aprendí es que nos da miedo ser diferentes porque queremos pertenecer a cierto grupo de personas con el que podamos socializar; y debido a esto hacemos cosas que no siempre queremos. Pero… recuerda esto, nadie que haya cambiado al mundo lo ha logrado siguiendo a los demás. Hay veces en las que me cuestiono sobre la vida, ¿por qué tiene que pasar tan rápido?

Cuando estamos realmente felices, los minutos se pasan como segundos y, sin darnos cuenta, esos momentos se los lleva el viento. “Te amo, te quiero, me importas, eres especial…”. A todos nos gusta escuchar estas palabras, pero a veces te das cuenta de las personas que creías estaban contigo, en realidad solo estaban buscando algo de ti. Por eso creo que es muy importante valorar a las personas que de verdad te quieren, que te apoyan porque gente con quien estar, hay miles; pero gente con quien poder ser hay muy pocas.

Hay tantos temas que están mal en el mundo que nunca acabaría de exponerlos; si de algo estoy segura, es que todo, absolutamente todo, se puede arreglar. Las personas dicen: “haz lo correcto, haz lo que haríamos todos, así es la vida”, sin saber que lo único correcto es aquello que el corazón y la consciencia sugieren o dictan

Estoy segura de que no, la vida no es dura, no es mala, simplemente la vida es un reto; es el reto más difícil de todos. Nadie sabe cómo superarlo exactamente, pero sé que todos, como el objetivo más grande, al final de la vida, es poder recordarla con una sonrisa. Yo quiero que mi vida no sea igual que la de todos, no siguiendo el camino ya marcado para el éxito, si no que me gustaría poder marcar mi propio camino con mis propios triunfos y errores. Todos quieren llegar a la meta al final del camino, pero ¿y si en realidad el éxito ya está aquí en el camino?

Cada quien es el escritor más poderoso de su historia, de su vida y todos podemos decidir cómo vivirla. Me di cuenta que cuando creces, no siempre tienes que sufrir, y tener una vida oscura y amargada.

Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así, no hay explicación alguna simplemente sabía que yo tenía una perspectiva del mundo algo distinta. No sabía si era lo correcto, tampoco tenía la certeza de que alguien pudiera entenderlo. Pero algo tenía claro: no podía ser como todos los demás… ¡pues eso no está en mi sangre!

Hoy a mis 87 años puedo decir que viví una vida increíble, y estoy segura de que gracias a que fui diferente soy lo que soy y tengo lo que tengo. Pero bueno… eso es otra historia.

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