El lobo y el niño

Por: Astucia

Había una vez un niño que se llamaba Jack, él era un chico muy simpático, curioso y juguetón, cada vez que iba de regreso a su casa después de la escuela, pasaba a dar un paseo por el bosque que le quedaba de camino a su casa, le gustaba la naturaleza, sentir la hierba al caminar entre sus pies y cómo se reflejaba el sol entre las hojas de los árboles.

En el bosque vivía un lobo, era grande, fuerte y aullaba mucho todo el tiempo, pero no le gustaba que nadie lo viera o lo molestara, pero Jack siempre lo escuchaba cuando pasaba caminando, pues el aullido era verdaderamente potente.

Un día que Luis pasaba regresando de clases, como es costumbre, se fue a jugando por el bosque y decidió buscar de dónde provenía el aullido, caminó buscando el sonido y de repente se encontró con el lobo que al verlo se asustó y brincó de la impresión, ¡niño!, ¿pero qué haces aquí? -dijo el lobo pensando en su mente ¿porque un niño andaría solo por el bosque?. Se le ocurrió que el niño era tan independiente que ya podía lo dejaban caminar sin compañía. El niño sin ningún temor se le acercó al lobo, vio de cerca su pelaje y acercó su mano para tocarlo, sin embargo, el lobo que ya se había puesto un poco nervioso, miró al niño fijamente con sus enormes ojos cafés y trató de darse la vuelta para salir corriendo, pero en ese momento Jack ya se había acercado demasiado a él, tenía tanta curiosidad por tocarlo que sin querer ya lo había asustado y de paso soltado un golpe sin querer, el lobo se sintió poco respetado y se fue, sin decir nada.

Al día siguiente, Jack lo fue a buscar nuevamente, y en esta oración quería ser más cuidadoso al mostrar la curiosidad que le ocasionaba el lobo, y trataría de pedirle una disculpa por lo que había pasado un día antes.

Cuando cuando llegó el momento, el niño se acercó con delicadeza y atención al lobo, éste le dijo; ayer no fue el mejor día para conocernos, estábamos un poco nerviosos y tuvimos un accidente, no fue mi intención lastimarte, me perdonas, ¿podemos ser amigos?. En ese momento al lobo se le dibujó una enorme sonrisa en su cara que dejó ver sus filosos dientes, ya no le daba miedo Jack, sabía que no le haría ningún daño.

Al final podían ser amigos sin ningún malentendido, el lobo también se disculpó por pensar que Jack podía ser peligroso, lo disculpó y se olvidaron de lo que pasó, se hicieron muy amigos. Cada tarde Jack pasaba a saludar a su amigo con mucho entusiasmo y alegría con esto demostraron que podían resolver sus problemas solos mostrando independencia.

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