Mis miedos

Por: Joe

Un día vi una luz amarilla, al principio creí que era la luz de mi cuarto, porque cuando mi mamá me despierta para ir a la escuela siempre prende la lámpara que está en mi buró. Cuando enfoque la mirada me di cuenta de que la luz no venía de la lámpara y que no sólo era una, sino dos lucecitas muy brillantes; me acerqué y eran dos ojos entonces me asusté muchísimo.
Traté de gritar pero no me salía la voz, intenté salir de mi cuarto pero la puerta estaba cerrada con seguro y atorada. Me quise esconder y no pude porque todo era muy bajito y chiquito, todos los muebles estaban pegados a la pared, todo era muy diferente muy raro.
El cuarto se puso oscuro y frío, el viento entraba y salía por la ventana y sólo podía ver esos ojos amarillos detrás de la cama.
Quise escapar de esas luces y caminé hasta el baño que estaba en mi cuarto. De repente se hizo un agujero negro en el piso de la regadera. El agua se abrió sola, estaba helada y me mojé por completo.
El monstruo que estaba debajo de mi cama ya estaba detrás de mi. Noté que era un muñeco de porcelana idéntico a mí.
Cuando era chiquito siempre me daban miedo esos muñecos, por eso pensé que estaba atrapado en una pesadilla. Miré el agujero de la regadera, era negro con manchas moradas. A pesar de que siempre le tuve miedo a la oscuridad, salté sin pensarlo para que el muñeco no me atrapara, llegué a un parque de diversiones. Estaba feliz por que los parques de diversiones me gustaban mucho, me fascinaba subirme a los juegos fuertes. Este lugar era igual a mi mundo, solo que todas las personas de ahí eran de porcelana. Vi mis manos y me di cuenta de que yo seguía siendo un niño normal pero mi dedo chico empezaba a hacerse de porcelana.
Me subí a una montaña rusa y de repente empecé a oír que todo crujía, la montaña rusa empezó a destrozarse. Me estaban pasando todas las cosas que me daban miedo porque también uno de mis miedos siempre había sido que los juegos como la montaña rusa de los parques de diversiones se rompieran. Caí del juego en otro agujero negro que me llevó a un lugar donde todo era un gran vacío. Lo único que había eran los mismos ojos amarillos que vi debajo de mi cama, es decir, estaba de regreso en mi cuarto. Los muebles volvieron a tener el tamaño de siempre y en su lugar, pero los ojos seguían ahí. Pensé que si aún estaban era porque me tenían que decir algo, así que me quité el miedo y lo enfrenté.
Me acerqué a los ojos, y le pregunté: ¿Por qué me estás siguiendo?
El muñeco me respondió: “Hola Max”, vine de un mundo paralelo donde todas las cosas que te dan miedo se hacen realidad; por eso te llevé a que lo vieras y pedirte que seas más valiente, que enfrentes tus miedos, así mi mundo será mejor.
En ese momento mi mamá me despertó para ir a la escuela, abrí los ojos y pensé debo ser más valiente como me lo pidió el muñeco de mi sueño.

admin