El problema de la granja

Por: Panda

Había una vez en una granja, como un conjunto, una casa enorme, la más grande de ahí, en esa casa había una familia de tres, la mamá se llamaba Lidia, el hijo mayor Juan González y el menor Pancho González, el padre había fallecido hace unos años, Esa familia no tenía dinero, siempre usaban la misma ropa, no tenían cepillo de dientes pero tenían una vaca, Olga, ella ayudaba con la leche, también tenían un gallo que se llamaba Mástil, él los despertaba, también tenían una muchacha, Liz, ella hacía todos los quehaceres, tenía una hija que se le escapó hacía algunos años.
Un día Olga no pudo dar leche, todos se preocuparon, nadie sabía que tenía, no imaginaban que estaba embarazada. Entre ellos se decían:
– creo que ya sé que tiene, está pálida porque no le damos de comer, estamos tan ocupados-
La mamá dijo:
– no, yo la alimento cada mañana.
Liz contestó:
– Vamos a llevar a Olga al veterinario.
La llevaron y la veterinaria dijo que no tenía nada, al día siguiente Olga estaba alterada y tirando toda la casa. ¿Qué tiene Olga? – todos dijeron – La mamá dijo:
– Hay algo que tengo que decirles, ya sé por qué está así la vaca- y sin dejar que Lidia terminara de hablar Pancho dijo -¿de qué?- a él le gustaba interrumpir.
Ella continuó, – los voy a meter a una nueva escuela-
Los niños dijeron:
– ¿Qué? ¿La vaca cómo se va a enterar?, la vaca no entiende – dijo Juan- , lo pensaron mucho tiempo, ya era hora de dormir, Pancho pensó y pensó y se preguntó cómo la vaca se va a enterar si la vaca siempre se comunica muy diferente a nosotros ellos solo dicen mu eso creo y nosotros hablamos muy diferente a ellos ¿y si está embarazada? mmmh no creo que esté embarazada mejor seguiré pensando mañana.
Al día siguiente era el primer día de escuela, el gallo no despertó y no los despertó, Liz tuvo que despertar a la familia.
La mamá se enojó con el gallo le dijo- Mástil una más y te corro de la casa- el gallo cada día estaba preparado para despertar a los niños, ya era hora de llevarlos a la escuela. Pancho y Juan toda la clase se quedaron pensando qué tenía Olga, como Juan era el más inteligente sacó cálculos y vio que tenía Olga…”Pancho, Juan, niños por qué no contestan el problema – muy enojada dijo la maestra Manzana- , ellos no contestaron y la maestra tuvo que llamar a Lidia, se enojó con los niños les dijo:
– ¿Por qué no pusieron atención a la maestra?
Los niños dijeron -! lo sabemos ¡
– ¿que saben? – dijo Lidia,
– Según mis cálculos… espérenme hice mal el cálculo en la clase…
La mamá exclamó:
-¡y a parte se quedaron toda la clase haciendo el cálculo. Ellos le respondieron que era más importante su vaca que un problema de matemáticas. Eso sí .dijo Lidia- bueno sigue haciendo el cálculo.
-Si claro, llevo uno, más treinta y och…
No sabía que se cuenta para saber si una vaca está embarazada – dijo Pancho interrumpiendo-
– Más nueve… qué creen, me revolví, gracias Pancho… y desde el principio – suspirando- llevo uno más treinta y ocho…
¿Y qué tiene Olga? – preguntó la mamá desesperada-,
– ella mmmm está embarazada.
– ¿cómo saben?´, preguntó la mamá.
Juan dijo – es obvio, con este cerebro… bueno, saqué bien los cálculos.
– ¿pero cómo?, no entiendo, dijo Pancho.
A ver, está alterada, no saca leche, entonces, está embarazada.
Claro – dijo la mamá- cómo no lo supe.
Pasó un tiempo, fueron con la veterinaria y Olga tuvo a su bebé a quien le llamó Olga Junior. Así pasaron años, meses y días hasta que Olga junior creció y se casó, tuvo bebés, se llamaban: Papulling y Babushka.
Llegó el momento de que Mástil fuera libre, le pidieron que diera su último canto y lo dejaron libre.
Olga desapareció, pensaron que había muerto. Su hija siguió con su trabajo pero lo que no sabían es que Olga no está muerta, cuando Mástil se fue Olga se fue con él muy lejos.
Al mismo tiempo Olga estaba en un rancho, su nueva casa, un rancho de los primos de Juan y Pancho, pero Olga no sabía que ellos eran los primos de los González.
Un día los González fueron con sus primos y vieron una vaca, se acordaron de que ellos tenían una vaca y les dijeron que se parecía a su vaca, ella daba leche igual a la vaca que tenían, entonces se dieron cuenta que era su vaca. Los dos la querían, acordaron que lo mejor era dejarla libre con su hija y la dejaron libre.
Olga vivió con su hija, con Papulling y Babushka, cada año, en octubre iban para visitarlos con Mástil.
Llegó el momento de que Juan y Pancho se casaran. Juan se casó con Manuela y Pancho se iba a casar con Julieta, la hija de Liz. Liz se encontró con Julieta después de mucho tiempo, se dieron cuenta que eran de la misma familia. Liz no dejó que Julieta se casara con Pancho ya que no la había encontrado en muchos años.
Pancho encontró a otra mujer de nombre Tamara, pero a él no le gustaba Tamara, le rogaba a Liz que dejara casar a su hija con él, finalmente la convenció, regresó a la granja con su hija, celebraron una gran boda y todos vivieron felices para siempre.

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