El Diario de John

Por: Kuki

En una época de la Tierra había gigantes humanos, eran humanos cotidianos, peromás altos y corpulentos.
Mi nombre es John Mickelson y soy arqueólogo. Voy a contarles cómo es que hacemiles de millones de años existieron los gigantes. Hoy existimos los humanos, antes los dinosaurios y antes… no había nada. Bueno, al menos eso es lo que todos creían.

Un día en una de mis expediciones encontré un cráneo, hasta ahí todo normal, pero había un pequeño detalle: era del tamaño de un auto. Al principio creíamos que era un monumento hecho de roca, pero al investigarlo encontramos que contenía rastros de piel a nivel celular, y al extraer lo que parecía una yugular, encontramos un código genético de una criatura jamás antes vista. Algo tan maravilloso compartía varias
similitudes con el humano, así que se creyó un primo perdido del mismo. Pero al investigar su antigüedad, nos dimos cuenta de que era más antiguo que los dinosaurios mismos. Nos encontramos con un dilema. ¿Qué pasó con esta especie? No pudo haber sido extinción por su anatomía tan similar a la del humano y por la época y sus condiciones… ¡era imposible! Tras meses de pensarlo y de la reconstrucción de todo su esqueleto llegamos a una conclusión: era un humano con más de 100 metros de altura y hábitos en una época desconocida.
Concluímos que no tenía mucho nivel de conciencia certera, por lo que no pudo tener una civilización. Conclusión: el gigante era un ancestro muy lejano del humano, tenía que adaptarse, así que tuvo que disminuir su tamaño para no consumir tanta comida en épocas de escasez. Múltiples civilizaciones han hecho representaciones continuas de éstos, lo que nos lleva a pensar que en algún momento hubo una guerra entre los
gigantes antiguos y nuestra civilización antigua, posiblemente hayamos quedado en empate.
En ese momento, mientras escribía el reporte, me encontré con algo sorprendente. Hallamos unas coordenadas en el cráneo, en un idioma antiguo. Varios meses pasaron y me di cuenta del complejo sistema de escritura, pero logré descifrarlo y darme cuenta de que llevaba a unas ruinas que mostraban el mismo idioma en sus paredes. Relataban la historia de cómo ocurrió una supuesta guerra de gigantes y sus evoluciones. Tras mucha lectura en las ruinas, me sentí cansado. La húmeda y firme textura de la cueva me ayudaba a quedarme despierto, pero no aguanté y me dormí.
Soñé con ese mundo lleno de gigantes y humanos primitivos peleando; los gigantes tenían más fuerza pero los humanos más inteligencia, eso era de notarse, porque mientras los gigantes peleaban con puños, los humanos lo hacían con hachas, lanzas y arcos. Me desperté y me di cuenta de que algo había cambiado: donde había una escritura antigua ahora había pinturas y al darme vuelta me encontré con un esqueleto de gigante con el que tropecé, ¡un esqueleto completo que evidenciaba mi teoría! Sin
embargo, también me di cuenta de que la entrada estaba cerrada y de que había una nota: “No debiste continuar investigando”. En ese momento cayó una roca encima de mí. El resto es historia.

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