Una historia que recordar

Por: Annia

Había una vez en un barco recién construido para hacer paseos en el mar. Un día se hizo un paseo y en él, subieron muchas personas, una de ellas era una señora llamada Annabelle que tenía 2 hijos.
El barco era grande e increíble. Todos los pasajeros estaban muy contentos.
En una noche tormentosa el barco se estrelló contra un trozo enorme de hielo. Todos los pasajeros se espantaron mucho, era hora de bajar a los botes salvavidas, todos se salvaron, pero Annabelle no bajó y el barco se hundió junto a un espejo muy grande. A partir de ese día, cada seis años los marineros reciben una señal de S.O.S, pero también se escuchaba a alguien llorando y el espejo llega a una costa y siempre, cada 6 años se morían una y otra persona fuera de lo normal. Algunas personas dicen que el espíritu de Annabelle se metió al espejo y su cuerpo seguía en el fondo del mar, todos los que han bajado a investigar no han salido o han salido muertos y eso ha espantado a muchas personas. Pasó el tiempo y seguían ocurriendo estas cosas.
Los hijos de Annabelle ya habían crecido y extrañaban mucho a su mamá.
Un día decidieron ir al fondo del mar a investigar qué había pasado con su madre, pero justo fueron en el aniversario de seis años.
Vieron el espejo y para sorpresa de todos no murieron, el hermano mayor que se llamaba Jack no tenía miedo pero su hermano menor, llamado Alan tenía miedo de morir. Cuando llegaron al fondo del mar se espantaron porque una voz que los rodeaba gritaba -¡Ayuda, ayuda!- y empezaba a llorar y luego se oía -Extraño a mis hijooooos!-, los dos se espantaron tanto que prendieron sus linternas de mar y su sorpresa fue que vieron a su mamá llorando, se emocionaron tanto que Alan gritó -Mamá- y Jack le susurró -Nos va a matar, no te acerques !Eres un burro!-, la sorpresa de Jack y Alan fue que cuando ella volteó no les hizo nada; al contrario, cuando volteó les dijo con una sonrisa -!Mis hijos!- y corrió a decirles -¡váyanse rápido!-, los hijos no le hicieron caso y fueron a explorar el barco que seguía hundido. En las habitaciones se veían muñecas tenebrosas y Alan se espantó y dijo con una voz temblorosa -Ya, ¡ya va vámonoss!- y Jack contestó con voz de emoción -No, ¡esto está súper increíble! – Alan dijo -Ok-, los dos estaban muy interesados de ver el barco, hasta que llegaron a la cabina del capitán, ahí fue cuando vieron pequeños payasos asesinos que salían y salían y no paraban de salir y decían con voz asesina -Hola, hola, hola- ahí fue cuando Jack y Alan empezaron a gritar -¡Ahhhh ahhhh ahhhhh!- y no paraban de gritar, subieron a tierra firme y nunca volvieron a bajar. Su mamá los extrañaba mucho así que les hizo señales para que volvieran a bajar, así que las señales de S.O.S y de llorar pasaban de seis a cada tres años. Un día Jack y Alan fueron a la playa y vieron el espejo que se había hundido junto con su mamá, y para sorpresa, ella salió en el espejo diciendo -Quédense este espejo y me salvarán de mi prisión-, Jack y Alan pensaban -Yo no me lo quiero llevar, me da mucho miedo,- pero querían mucho a su mamá y le dijeron, – Está bien, irás con nosotros pero, en las mañanas y tardes te vas a quedar en la casa, y en las noches vas a regresar al mar-, su mamá les dijo -Ok- después de un mes la mamá salió del espejo, revivió, todo fue un milagro, así que todos se fueron a hacer surf. Ellos le hicieron una habitación a su mamá y vivieron felices por siempre.

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