Libre, como mariposa

Por: Princesita

Había una vez una niña que se llamaba Violev, una niña muy bonita y amigable y muy sonriente que tenía tres amigas: Lili, Lala y Lulú. Vivían todas en la misma colonia y cada mañana se iban juntas a la escuela en bicicleta.
Una mañana en el salón de clases la maestra Clotilda les pidió que cerrarán los ojos y pensaran qué animal les gustaría ser… unos dijeron elefante, otros delfines y Violev muy emocionada grito… “¡Mariposa!…mariposa para poder ser libre y volar, se imaginan ser una oruga y convertirme en mariposa”
“¡Maestra, maestra me deja platicarles un cuento!” dijo emocionada Violev
La maestra le contestó, “está bien, pasa al frente”.
Mi mamá, antes de ir a acostarme en las noches, me lee un cuento y lo quiero compartir con todos, se trata de una mariposa que tenía colores muy especiales y diferentes a las demás pero también era la más pequeña de todas las mariposas.
Un día estaban todas las mariposas volando en un jardín, el cielo estaba nublado y empezó a llover muy fuerte cuando de repente, se dieron cuenta que había una oruga en peligro y ninguna de las mariposas cabía en el espacio en el que estaba atorada la oruga así que esta pequeña mariposa fue la única que cabía y salvo a la oruga. A partir de ese día, se sintió más feliz porque ayudó a alguien más a vivir y demostrar que no importaba su tamaño.
La maestra interrumpió a Violev y le dijo “me encantó tu cuento con él podemos aprender que no importa el tamaño la forma o el color, lo que importa es el interior y el poder ayudar a los demás nos hace mejores personas”.
“A partir de hoy niños”, dijo la maestra.
“¡Quiero que busquen ser felices haciendo felices a los demás!”
Todos regresaron a su casa con una nueva tarea para la vida
Violev se sintió muy feliz de poder transmitir ese cuento con sus compañeros de clase y regresó muy contenta a su casa a platicárselo a su mamá y ella se emocionó que su hija haya compartido ese cuento tan hermoso y le dio un abrazo muy apretado y sonrío

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