Maddie

Por: Valchis

«Maddie», me gritaban, «¡Maddison!», seguían. Yo los escuchaba, pero no podía ir, no después de lo que había visto. Les contaré desde el principio.
Mi nombre es Maddison Brumscott, tengo nueve años. Vivo con mis papás y mi hermana mayor que se llama Shila. Somos una familia bonita, mis papás se llevan increíble, mi hermana y yo somos mejores amigas y nos encanta estar juntas.

Todo era perfecto, yo iba a la escuela y a clases de ballet en la tarde; Shila y yo íbamos en las mismas clases y en la misma escuela. Teníamos un trato, entre la familia, de no ocultarnos nada, éramos bastante unidos y nos apoyamos siempre. Hubo un día en el que noté que mi mamá empezó a aislarse un poco, se notaba que ya no nos estaba contando tanto, estaba ocultando cosas.
-¿Shila, no has notado algo raro en mamá últimamente?- le dije una noche a mi hermana mayor.
-¿A qué te refieres?- ella me dijo, ya estaba cansada.
-Emm, digo, parece que hay algo que no quiere que sepamos- le dije -¿Shila?, ¿Shila?, ya te dormiste…- Shila no me escuchó y se durmió.
En la mañana, nos despertó mi mamá para ir a la escuela, se veía cansada, más de lo normal. -Mami, ¿estás cansada?- pregunté.
-Un poquito, princesa, me dio insomnio- dijo ella.
-Ah, ya veo…-le dije.
-Bueno, guapa, ve a desayunar.
Bajé con Shila a desayunar y mi mamá nos llevó a la escuela. Hablamos muy poco en el coche, lo cual es raro, mi mamá normalmente nos cuenta sobre qué soñó o algo así, supuse que era porque estaba muy cansada. Nos fuimos a la escuela y no pasó nada importante. Cuando mi mamá llegó por Shila y por mí, estaba hablando por teléfono, mi hermana y yo subimos al coche y mi mamá nos hizo una señal para que nos adelantáramos. Nos bajamos del coche y caminamos, justo antes de que subiéramos, mi mamá colgó. Yo estaba segura de que nos estaba ocultando algo.
Pasaron más días, mi mamá cada vez estaba más misteriosa y rara.
-Shila ¿te das cuenta de lo rara que está mamá?- le insistía a mi hermana.
-Maddie, tranquila, seguro no es nada- siempre me decía, pero yo me daba cuenta de que se estaba haciendo la fuerte, ella también notaba que mamá estaba rara.
Una noche me desperté, tenía una pesadilla, fui con mi mamá como cada vez que sueño feo. Abrí la puerta de su cuarto, ella no estaba. La busqué por toda la casa, no estaba, tampoco había una notita o algo que nos hubiera dejado como siempre que salía. La traté de llamar, no contestó. Desperté a mi hermana Shila
-Shila ¡despierta!, ¡no está mamá!
Shila no despertaba, lo mismo con mi papá. Como si tuvieran algún tipo de hechizo, me asusté mucho, pero pensé que la mejor solución era volver a dormir. En la mañana, mi mamá nos despertó.
-Mamá, ¿dónde estabas en la noche?- le pregunté, ella se sonrojó, empezó a jugar con sus chinos de color negro, como siempre que está nerviosa, sus ojos verdes brillaban, como si tuviera algo que quisiera decirme, pero no podía.
-N…na…nada- dijo, tenía la voz muy temblorosa.
-No te ví en la casa.
Ella empezó a respirar más fuerte.
-Ehm, no, y… yo estaba do.. do… estaba dormida- dijo nerviosa.
Nunca la había visto así antes, estaba portándose muy raro, no parecía ella.
-Bueno, Maddie, baja a desayunar- dijo. Bajé y Shila vino unos minutos más tarde.
Mi mamá no nos llevó a la escuela ese día, fue muy raro. Antes de bajar del camión, Shila me dijo: -Maddie, ayer en la noche te escuché tratando de despertarme, pero no pude despertar, estaba atrapada en mi sueño.
-Que raro, pero bueno- le respondí.
Nos fuimos a la escuela y yo estaba pensando en qué iba a hacer para ver qué hacía mi mamá. Lo decidí, me iba a despertar con Shila a la 1:30am y esperar a descubrir lo que hacía mi mamá, luego, cuando saliera, la íbamos a seguir. Mi papá pasó por nosotras a la escuela, él por lo menos seguía siendo el mismo. Cuando llegamos a la casa, mi mamá había preparado la comida, eso era raro de ella, normalmente mi papá hacía de comer. En la noche, le dije mi plan a Shila, ella estaba de acuerdo. El problema fue que, por lo menos yo, estaba demasiado emocionada y no podía dormir. Después no fue un problema, ya que vi a mi mamá entrando a mi cuarto y echando un polvo brillante bajo el cojín de Shila, luego le dio un beso en la frente y fue a mi cama, yo me hice la dormida y mi mamá hizo lo mismo. Luego fue a su cuarto, a la 1:30 desperté a Shila, o bueno… lo intenté.
-¡Shila, vamos!- le grité mientras la movía de un lado al otro, me di cuenta de que los polvitos estaban en su nariz, los había respirado.
Eso era lo que no dejaba que se despertara… mi mamá le puso un polvito. Tenía un secreto en la noche que no quería que supiéramos. No me importó, yo esperé a que mi mamá se fuera para seguirla. A las 2:00 am oí que la puerta se abrió. Fui corriendo detrás de mi mamá, que había salido. Me iba escondiendo detrás de cada pared, pero la estaba siguiendo. Tocó el timbre de una casa, un señor vestido de negro la saludó y la dejó entrar. Entraron diez personas más y cerraron con llave. Yo fui corriendo a la ventana, para ver qué estaba pasando, me asomé discretamente y vi un dibujo en el suelo, lo reconocí.
Era el Illuminati y estaba rodeado de velas, parecía una clase de ritual. De repente, vi que todas las personas se agarraron de las manos, las velas empezaron a levitar, entonces mi mamá me vio y vi cómo sus labios decían Maddison, yo abrí mucho los ojos y me fui corriendo a mi casa. Mi mamá venía atrás de mí.
¡Maddison! Ven aquí- Me gritaba -¡No es lo que parece!- seguía.
-No te acerques- me oí decir.
-¡Maddison!- dijo, entonces yo salí por la ventana de mi cuarto, me fui a mi casita secreta, la que hice con Shila cuando éramos chicas. Mi mamá ya no me encontraba, luego escuché a mi papá, a mi
hermana y a mi mamá, «Maddie» me gritaban «Maddison» seguían, yo los escuchaba pero… no podía ir, no después de lo que había visto.

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