Shaggy

Por: Abraham

Había una vez un cachorro llamado Pucho, vivía en la calle con su familia perruna hasta que un día vino una camioneta blanca que se llevó a su familia, por suerte se escondió atrás de un bote de basura y no lo encontraron. Pucho se preguntaba qué era esa especie de caja blanca gigante que se llevó a su familia. Después de ese día su vida se hizo horrible, ya no podía comer porque no sabía donde habían botes de basura, ni tampoco dónde se hacían charcos para tomar agua… era lo peor que había vivido en toda su vida… él y su familia hacían todo juntos: aprendían cómo y dónde encontrar comida… vaya que los extrañaba.

Una mañana se despertó porque escuchó un coche derrapar: ¡era la camioneta blanca!, salió corriendo pero,una persona con un palo y una red, lo persiguió y lo capturó. Pucho hizo todo lo posible para salir de la red pero no había manera, lo metieron a una jaula dentro de la camioneta. Pucho estaba muy preocupado, el trayecto a donde iban se notaba que estaba lejos ya que se tardó horas… hasta que se quedó dormido; cuando despertó ya era de noche, lo hicieron bajar e ir a otra jaula un poco más grande que la pasada. Pucho seguía sin entender qué estaba pasando pero, no tenía opción más que dormirse de nuevo.

En la mañana siguiente por fin lo dejaron ser libre (bueno, eso pensó) corrió pero, llegó a una reja, entonces fue al otro lado y lo mismo….dió vueltas y vueltas alrededor tratando de encontrar una salida hasta que se rindió. Después de unos días se hizo unos cuantos amigos pero igual seguía extrañando a su familia. Estuvo meses en el refugio, nadie lo quería adoptar que porque estaba muy grande, muy peludo, se le caía constantemente el pelo, todos los que iban al refugio ni siquiera volteaban a verlo.
Después de 1 año de puros fracasos llegó la familia Retchkiman adoptó a Pucho decidieron cambiarle el nombre a “Shaggy”, al principio no le hacía caso a nadie, solo estaba acostado, no jugaba, no comía, lo único que hacía era tomar agua y dormir; estaba triste por su familia.

Lo adoptaron un viernes 17 de mayo, pero dos días después se escapó, lo sacaron a pasear, pasó un niño en patineta, se asustó con el ruido y se echó a correr; tuvieron que correr tras de él, en la persecución una señora les ayudó a capturarlo…

Después de una semana de varios sucesos, Shaggy ya confiaba más en la familia Retchkiman, los comenzó a amar y poco a poco dejó de extrañar a su familia; después de tres meses con los Retchkiman, ellos tuvieron que salir de viaje, lo malo es que no podían llevar a Shaggy, así que tuvieron que dejarlo en una pensión, pero, tenían miedo de que pensara que lo querían abandonar.
Al regresar de viaje, fueron por él, ésta vez fue el perro más feliz del mundo al ver a su nueva familia, desde ese momento Shaggy comprendió que ahora era su familia, ya que no lo abandonaron y regresaron por él.

Ahora ya pasaron casi 5 meses desde que lo adoptaron, sigue siendo el perrito más feliz del mundo, tiene demasiada energía todo el tiempo, siempre quiere jugar, come bien, todo el día está con su pelota. Por cierto hasta aquí dejaré ésto porque ahora me ve por la ventana para ir a jugar con su pelota…

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