La nada

Por: Sheeta

Ella es Lili, vive en Las Vegas y les voy a contar su historia. Lili tenía muy pocos amigos, pero los que tenía le caían muy bien. Una de sus amigas se llamaba Taly y siempre estaban juntas, les gustaba ir a caminar, platicar y jugar.

Pero un día Taly desapareció y nunca la volvió a ver.
Les contaré cómo pasó: Lili tenía once años y en general su vida estaba bien, aunque muchas cosas no le gustaban y se quejaba bastante con sus papás. Algo que realmente no le gustaba era ir a los partidos de futbol de Yoel, su hermano.
Un día quería ir a casa de Taly y le dijeron que no podía por que era la final del torneo de Yoel. Se enojó y se fue sin permiso a casa de Taly. Ahí jugaron en el jardín y mientras Lili buscaba una pelota, Taly desapareció de pronto, sin avisar y sin dejar rastro. Lili empezó a buscarla por todos lados, pero no la encontró.

Fue corriendo a buscar a sus papás para que le ayudaran a buscar a Taly. Era ya tarde y estaba cansada y asustada. Llegó al partido desesperada, pero sus papás no le hicieron caso, estaban viendo el partido de Yoel. Mientras todos le echaban porras a Yoel, ella lloraba desconsolada.

Pasaron varias semanas y Taly seguía perdida. Realizaron una búsqueda por toda la ciudad y no aparecía por ningún lado.

Un día, mientras Lili estaba sentada en el parque, vio una luciérnaga que volaba frente a ella. Le llamó mucho la atención porque a pesar que era de día, brillaba más que ninguna y siguió la luz de la luciérnaga hacia un túnel, estaba más obscuro y el brillo era más fuerte. Al final de un pasillo obscuro había una puerta cerrada, siguió la luciérnaga hasta ahí y de repente la luz desapareció y sin darse cuenta Lili estaba adentro de un cuarto obscuro. No veía nada, ni oía nada, ya no había ruido, ni niños gritando, estaba sola y asustada.
Allí no había nada, era como otro mundo donde no pasaba nada ni sentía nada, no podía creerlo, era como estar sola pero en compañía de la nada.
Ni luz, ni obscuridad, ni ruido, ni silencio. No estaba sola, ni acompañada, nada.
Lili tenía mucha curiosidad por entender la nada y decidió investigar qué era…
Siguió caminando hacia adelante pero no pasaba nada… todo estaba igual, no sentía nada, no veía blanco ni negro simplemente NADA. Siguió avanzando y de repente pensó que sus papás la estarían buscando y decidió irse. Intentó regresar por donde entró pero no veía nada.
Fue de un lado al otro pero no encontró nada. Siguió buscando pero pasaba lo mismo. Se sentó a esperar a ver si algo cambiaba.
De repente escuchó una voz que gritaba: ¡Lili, Lili…!
Lili se dio cuenta que Taly estaba ahí. Gritó a la nada: ¡Tú la tuviste todo este tiempo! Te quisiera a matar.
¬–No puedes, no soy nada.
¬–¿Qué? Entonces cómo tienes a mi amiga.
¬–Más bien ella vino hacía mi.
–¡Taly! ¬–gritó Lili.
–¡Aquí estoy. Gracias, viniste a salvarme! ¬–dijo Taly.
–¿Sabes cómo salir? ¬–preguntó Lili.
–Creo que sí, ¬–dijo Taly
¬–¿Cómo?
–Tienes que pasar a la realidad, imaginar algo que quieres mucho para salir de la nada. Taly y Lili imaginaron que estaban jugando juntas, se concentraron cada vez más y trataron de salir de la nada juntas.
Entonces Lili empezó a imaginarse con mucha fuerza todo lo que hacían juntas y de repente salió. Luego esperó a Taly por media hora pero no salió. Esperó una hora, dos… hasta que tuvo que irse a casa.
Al día siguiente regresó al mismo lugar pero no la encontró. Así pasaron cinco semanas pero nunca la encontró. Luego de un mes seguía pensando en Taly, pero poco a poco se olvidó de ella y estuvo con sus otras amigas. Pasaron los días, y como cualquier otro iba a la escuela, comía, iba al cine, jugaba y muchas cosas más.
Una noche soñó que regresaba Taly, pero cuando despertó vio que todo era un sueño. En la mañana se fue a la escuela y tomó la decisión de ya no pensar más en su amiga. El tiempo pasó, la vida siguió adelante y finalmente dejó de acordarse, y Taly se quedó perdida en la Nada.

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