Un paso más Cerca de “D-os”

Por: Hombre Pollo

Hace unos años, unos 80, todos los días “Di-s” le daba un cuerpo a todas las almas; sin embargo, había una en particular que no tenía suerte, diario se formaba para recibir su cuerpo pero no lograba que se le asignara uno. Tiempo después, “Di-s” se dio cuenta de esto y decidió no únicamente asignarle un cuerpo, sino también iba a tener una charla personalmente con él.

“Di-s” le explicó a esa alma que no solo iba a asignarle un cuerpo, sino que iba a tener muchos, el alma confundida preguntó.
–¡¿Cómo?!
“Di-s” le explicó:
–Vas a tener un mismo cuerpo hasta que se vaya a dormir.
El alma estalló de emoción al enterarse que después de tanto tiempo, al fin iba a tener una oportunidad de enseñar que podía conducir un cuerpo, pero se emocionó tanto que no oyó a “Di-s”; después de la gran charla que tuvo con “Di-s”, eligió a un universitario de 22 años; el alma se metió en un artefacto, cerró los ojos y, de pronto, estaba en el cuerpo del muchacho. El alma pensó, “si este es mi primer día de humano, lo voy a vivir en grande”. Pero lo vivió tan en grande que metió al muchacho en un tremendo lío, el muchacho se metió en serios problemas pero finalmente salió librado de los inconvenientes.

El alma reflexionó por un momento, pensó que no tendría ningún tipo de problema, eso creía ella, pero cuando se presentó nuevamente con “Di-s” la castigaron por no hacer caso; estuvo dos años muy triste sin poder “trabajar”. El alma se puso tan triste que cuando hablaba con otra alma, empezaba a llorar. De pronto, pasados dos años, “Di-s” volvió a llamar al alma, que triste le preguntó a “Di-s”:
–¿Qué se le ofrece Señor?
–Que vuelvas a ser feliz –“Di-s” respondió con una enorme seriedad.
–Lo único que me hacía feliz, me lo quitaste –dijo el alma.
–Te lo devolveré, pero antes tienes que cumplir con algunas condiciones —le respondió “Di-s”.
El alma sintió que había vuelto la felicidad y se dejaba ver con una sonrisa de oreja a oreja, pero antes de que se pusiera a celebrar, “Di-s” le aclaró las reglas de nuevo y después de las que escuchó le quedó claro que tiene que hacer una Mitzvá, una buena acción. El alma no tenía idea que eran las Mitzvot, entonces le dijo a “Di-s”:
—No tengo ni idea qué es una Mitzva.
“Di-s” boquiabierto le dijo rápidamente qué era una mitzva. Después de entender, “Di-s” decidió para el alma cuál cuerpo le asignaría. “Di-s” le dijo:
—Cierra los ojos.
Cuando el alma volvió a abrir los ojos los y estaba en el cuerpo de un bebé, ¿cómo se supone que haría mitzvot dentro de un bebé? La única manera que se le ocurría era rezar en silencio. El alma se iba a parar para empezar a rezar pero llegaron sus padres. Su madre era una mujer de baja estatura que demostraba un amor indescriptible al bebé y el padre, un hombre alto, serio, estaba metido totalmente en el trabajo; la madre le ofreció algo de comer al bebé y no tuvo de otra más que aceptarlo. La comida sabía un poco extraña, ya que el alma nunca había probado comida de humano. Terminando la comida, dejaron al bebé en el cuarto y en ese momento, aprovechó que estaba solo y empezó a rezar: Baruj Ata H Eloeinu Melej Aolam, y antes de que pudiera acabar la oración, la mamá entró rápidamente a la habitación del bebé y gritó:
—¡SUS PRIMERAS PALABRAS!
Se rompió el silencio y tranquilidad con el grito de una madre muy alegre por las primer palabras de su bebé y el pobre bebé no tuvo ni un momento de descanso porque la madre llamaba a todos sus conocidos para contarles y para mostrarles cómo lo decía; cuando al fin llegó la noche y el bebé por fin pudo dormir se preparaba para cambiar de cuerpo.
Al llegar el alma de nuevo al cielo, “Di-s” lo recibió con una cara de risa, ya que le había puesto una misión imposible, y le dijo al alma:
—Era un experimento para ver cómo reaccionabas y que se te ocurría.
El alma interrumpiendo la risa de “Di-s” le preguntó,
—Ok, y ¿ahora a cuál me vas a asignar?
—Eres libre de escoger a quien quieras.
El alma, por lo cansada que estaba, quería algo fácil, y decidió escoger a un rabino, ya que sería muy fácil puesto que al dedicarse especialmente a rezar y hacer toda clase de mitzvot no sería complicado. Una vez elegido, volvió a cerrar los ojos y ahí estaba en una cama, en una casa grande, el rabino no perdió tiempo, se vistió y se fue a hacer mitzvot. Fue tan fácil que leyó todo el Sidur ya que el rabino, manejaba perfectamente el hebreo y el alma lo pudo leer con toda tranquilidad y rapidez.

Una vez terminada su jornada de rezo, tenía hambre, había oído hablar a alguien de una comida humana llamada hamburguesa, sonaba apetitosa así que fue a un lugar de hamburguesas y cuando estaba pidiendo la orden no pudo decir la palabra hamburguesa, ya que no podía comérsela, porque él era kosher; es decir, hay alimentos que puede comer y hay alimentos que no, así que no pudo comerla, llegando a su casa comió lo que vio, un gran pescado, lo cocinó y tuvo una cena exquisita, no sin antes decir la braja. Poco después el rabino se fue a dormir.

“Di-s”, quedó tan sorprendido con la cantidad de mitzvot que hizo ese día que se quedó en silencio.
—Eres sorprendente, pero necesito unas cuentas pruebas más para saber que puedes ser confiable de llevar tanta responsabilidad—.
“Di-s” le dio todo tipo de cuerpos: payasos, vagabundos y hasta gente de la tercera edad y logró encontrar siempre una mitzva posible. Y
a llevaba 15 años cambiando de cuerpos y en ese tiempo, aprendió que todo se puede si sabes cómo y tienes paciencia; al acabar sus pruebas, “Di-s” le dijo:
¬–Me has demostrado que eres de confiar, he aprendido a confiar mucho en ti, por lo tanto, he decidido asignarte a un alma donde podrás hacer lo que sea—. El alma fue asignada definitivamente a la tarea de estar en diversos seres y siempre busca acciones para hacernos mejores personas y para estar un paso más cerca de “Di-s”.

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