Los niños

Por: Stay

Pedro y Roberto, eran dos niños que iban en secundaria y, por lo tanto, tenían la oportunidad de ir a fiestas en las que sirvieran alcohol sin importar la edad ni nada. Un viernes en la noche Pedro recibió un mensaje de Lola, una amiga bastante más grande que él. No lo podía creer, Lola lo estaba invitando a una fiesta. No lo dudó y le dijo a Roberto que fueran juntos, al fin y al cabo eran los mejores amigos del mundo y juntos no les pasaría nada. A Roberto le pareció genial que hubiera alcohol en la
fiesta y aceptó inmediatamente la invitación. Se quedaron de ver en la casa de Roberto para de ahí irse a la fiesta.

Roberto ya estaba listo cuando sonó el timbre de su casa, salió corriendo pues creyó que era Pedro. Fue grande su sorpresa cuando abrió la puerta y vio a dos hombres con la cara cubierta. Lo único que pudo hacer fue salir corriendo de su casa. Los dos hombres se quedaron adentro. En ese momento llegó Pedro y vio a Roberto sentado en una banca cerca de su casa, estaba llorando. Pedro se acercó para ayudar a su amigo y Roberto le dijo que había sido su culpa. Pedro se le quedo viendo con extrañeza, le preguntó si se sentía bien. Roberto se le quedó viendo y comenzó a gritar que sus papás lo iban a matar. Pedro esperó a que Roberto se tranquilizara,
cuando al fin dejó de llorar le dijo lo que había pasado. Se sentía muy culpable porque sus padres siempre le habían dicho que siempre antes de abrir la puerta debía preguntar quién era. Pedro reacción rápidamente y llamó a la policía.
Los delincuentes fueron detenidos y no pasó a mayores.
Roberto se sentía apenado por aquella situación, pensó que por su culpa no
podrían ir a la fiesta que tanto ansiaban, por lo que le preguntó a Pedro que si aún daba tiempo de ir a la fiesta y Pedro le dijo que mejor no, que ya habían pasado muchas cosas por ese día y que era mejor ir a hacer cosas de su edad. Entonces se fueron al boliche ellos dos y se la pasaron muy bien.
Gracias a los ladrones ellos entendieron que mejor no querían ir a una fiesta así porque iba a llegar la edad de ir a esas fiestas. Bueno, no gracias a los ladrones pero sí parte por lo que sucedió.
El lunes en la mañana cuando Pedro estaba llegando al colegio se acercó su
amiga y le preguntó por qué no había ido a su fiesta y él le contestó con seguridad que no era una fiesta para su edad y que todo iba a llegar a su tiempo. La niña se le quedó viendo unos segundos, luego suspiró, se dio una vuelta y se fue. Desde ese día no le habló más.

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