Luy y el perro millonario

Por: El osito Tedy

Luy era un perro que nació y vivía en la calle, después de un año una familia lo adoptó. Los papás ya eran señores grandes y cuando lo adoptaron conoció a otro perro que se llamaba Patricio. Patricio vivía en la mansión de la familia. La familia que adoptó a Luy era muy rica, vivía con ellos su hijo, se llamaba Fernando. Cuando el niño tenía 13 años, sus papás murieron en un accidente de coche. Fernando, Luy y Patricio vivieron con la muchacha Julia, siempre estaba en su cuarto, nadie sabía que hacía, no les hacía de comer, Fernando tenía que preparar su propia comida y la de los perros.
Cuando murieron los papás cambió la vida de Luy, porque podía hacer lo que quisiera, no lo regañaban y jugaba con Patricio y Fernando, su vida era genial.
Un día Patricio y Fernando salieron al patio de su casa, en la noche que regresaron vieron a unas personas vestidas de negro intentando entrar a la casa. Luy fue corriendo a donde estaban las personas y empezó a ladrar, se dieron cuenta que eran rateros, Luy ladró a los rateros y los rateros se acercaron y lo agarraron, Luy intentaba escapar pero no podía y los rateros se fueron en su coche. (se habían robado a Luy). Patricio y Fernando vieron como se lo llevan en el coche y persiguieron el coche corriendo, los rateros entraron a una casa misteriosa. Fernando y Patricio regresaron a la mansión para planear cómo rescatar a Luy.
Fernando no era cualquier niño, él podía hablar con los perros, robaron a Luy para que les ayudará a entrar a la mansión y pudieran robar. Tres días después los rateros le dijeron a Fernando, te damos al perro si nos das dinero a cambio, Patricio silenciosamente se acercó al ratero que tenía a Luy y lo mordió en el pie para que suelte a Luy. El ratero se movio para zafarse, tiró la mascara y soltó a Luy. Fernando, Patricio y Luis descubrieron que era Julia la que intentaba robar con su grupo de amigos, entonces Fernandollamó a la policía y metieron a la cárcel a los ladrones.
Un año después Patricio olió que volvían otra vez, los rateros dijeron que venían en paz para cuidar de ellos, Julia prometió que no lo volvería a hacer y regresó a vivir a la casa.
Volvió a engañarlos, esta vez estaba en el cuarto de la mamá con sus amigos robando todas sus joyas. Uno de los amigos de Julia sacó una pistola y Luy y Fernando se alejaron, Patricio saltó y le mordió la cara.
Patricio agarró la pistola y se la dio a Fernando quien la escondió para que ya no la usaran. Los rateros agarraron una espada y mientras lo amenazaban, Lucy llamó a la policía. A Fernando y a Patricio los amarraron a una silla para poder agarrar la fortuna. La policía llegó a tiempo y mientras Luy desataba a Patricio y Fernando de las sillas la policía arrestó a los rateros y a Julia. Los rateros se quedaron en la cárcel de por vida, y Lucy, Patricio y Fernando vivieron felices para siempre en su mansión con su tío con quien Fernando vivió feliz para siempre.

admin