Mi verano

Por: Dak

David estaba muy feliz porque era el último día de clases, sin embargo mientras estaba jugando fútbol en el recreo, se cayó. Cuando su cuerpo aterrizó encima de su mano, él empezó a llorar porque le dolía mucho. Al salir de la escuela fue al doctor a que lo revisaran, resultó que tenía roto el brazo y, por lo tanto, tenía que traer el yeso todo el verano.

David estaba muy enojado porque no iba a poder jugar fútbol americano.
Pensó que en el verano no iba a poder hacer nada, buscó actividades que
pudiera hacer sin usar el brazo, pero no encontró nada que le gustara. Pasaron unos días y se dio cuenta que sí podía usar su brazo aunque tuviera yeso. Podía jugar fút bol soccer con cuidado y muchas otras cosas.
Tenía un perro llamado Oreo, que siempre jugaba con él, lo sacaba todos los
días dos veces al día a pasear al parque y así logró distraerse un rato. Tenía que tener mucho cuidado porque al tener una mano enyesada le costaba un poco más de trabajo jalar a Oreo. Su perro ya era viejito, y no le quedaba mucho tiempo de vida.
Un día vio que Oreo estaba muy cansado y no quería comer, la mamá de
David no estaba en la casa, así que David tuvo que esperar a que su mamá llegara a casa para pedirle que llevaran a Oreo al veterinario. Cuando llegó la mamá de David se subieron inmediatamente al coche, David acostó a Oreo en sus piernas.
Cuando llegaron con el veterinario, Oreo se veía peor. El veterinario les dijo que ya Oreo ya estaba muy viejito y que su corazón estaba fallando, también les dijo que les recomendaba que durmieran a Oreo para que ya no sufriera más o que lo llevaran a casa y lo consintieran mucho porque ya no le quedaba mucho tiempo de vida.
Decidieron llevarse a Oreo a la casa para estar cerquita de él el tiempo que le quedaba de vida. LLegando a la casa lo pusieron muy cómodo en su camita y se fueron a dormir con la esperanza de que Oreo amaneciera mejor al otro día.
Al siguiente día David lo primero que hizo al despertar fue correr a ver como estaba Oreo y para su sorpresa Oreo estaba excelente, ni parecía que un día antes se sentiera tan mal.
Lo puso junto a él en el sillón y no dejó de acariciarlo. David estaba muy feliz de que Oreo estuviera bien, él tenía mucho miedo de que su perro fuera a morir, pues lo quería mucho.
Una semana después fueron con el veterinario para que revisara a Oreo, el
veterinario les dijo que su corazón estaba muy débil, aunque Oreo se veía mejor su cuerpo no lo estaba, les aconsejó que durmieran a Oreo ya que estaba muy delicado.
David y su mamá decidieron que no querían que Oreo siguiera sufriendo y le
dijeron al veterinario que estaban de acuerdo en que Oreo ya descansara. Se
despidieron de él muy tristes porque sabían que ya no lo iban a volver a ver David sabía que era lo mejor para él, por lo que no se puso tan triste.
Lamento que hayas tenido este verano, le dijo su mamá. David le contestó: ¿De qué hablas? Este verano fue mucho mejor de lo que yo esperaba, pude pasar muchos días con Oreo y me pude despedir de él, yo creo que ha sido de los mejores veranos que he tenido en mi vida.

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