La tienda de Antigüedades

Para: Bala
Era un día como cualquier otro para Fernando y sus dos mejores amigos, Alejandro y David, habían decidido visitar el centro comercial después de haber ido a la escuela, buscando el regalo de cumpleaños de la mamá de David. Se encontraban caminando por uno de los pasillos del lugar cuando Fernando vio una tienda llena de objetos antiguos, se la señaló a sus amigos recordando que la mamá de David era fanática de las antigüedades.

Se aproximaron a la tienda y a través de la ventana observaron una brújula que se encontraba encima de un viejo librero.
Se adentraron a la tienda y vieron detrás del mostrador a una pareja de extraña apariencia, eran muy delgados, su piel pálida y ambos tenían el cabello en un tono muy oscuro, casi negro, que les llegaba a los hombros. Ambos voltearon a ver a los tres chicos sonriendo, pero sin decir una sola palabra.
Los chicos se aproximaron a la brújula y David la tomó en sus manos, en ese
momento una luz destellante cegó a los tres chicos y sintieron cómo algo los jalaba y los hacía girar a una velocidad muy rápida. De repente volvieron a sentir el suelo bajo sus pies y al abrir los ojos descubrieron que ya no estaban en la tienda de antigüedades, ahora los rodeaba un paisaje de miles de colores. Cuando comenzaron a observar con mayor detalle se dieron cuenta de que todo lo que los rodeaba estaba hecho de comida. Las nubes eran de algodón de azúcar, los árboles estaban hechos
de diferente sabores de galleta, desde chocolate a vainilla, las flores de miles de colores eran de gomitas y los pastos eran de caramelo verde.
Los chicos se voltearon a ver sorprendidos y después de compartir una sonrisa salieron corriendo y empezaron a comer todo lo que había hasta que estaban llenos y muy alegres.
Después de un rato ellos se cansaron mucho y pensaron en buscar un lugar donde descansar, comenzaron a caminar y vieron una casita pequeña a la lejanía, se acercaron y vieron por la ventana, quedaron en shock al ver algo terrorífico. En su interior había un ogro horroroso, con un color entre amarillo y verde, con una cara asquerosa, unos brazos largos y fuertes y unas piernas grandes, en sus manos tenía un hacha gigante. De repente el ogro volteó a ver a la ventanita y al observar a los
tres muchachos soltó un rugido y salió corriendo de la casa; el ogro comenzó a perseguirlos, aterrados los chicos salieron corriendo pero no sabían a dónde ir, de repente Alejandro gritó acordándose de la brújula.
Los tres comenzaron a buscarla de manera desesperada mientras al fondo se
escuchaba que el ogro que los buscaba impacientemente. De pronto el cielo empezó a tronar y comenzó a llover jugo de naranja, esto provocó que el piso se empezará a poner pegajoso, impidiendo que los chicos se movieran con facilidad. El ogro, que tenía más fuerza que los chicos comenzó a alcanzarlos.
Fernando, en desesperación absoluta, comenzó a mirar a su alrededor y descubrió que no muy lejos de él estaba la brújula, decidió romper una rama de uno de los árboles de galleta para acercar la brújula a él. Una vez que la tuvo a su alcance volteó a ver a sus amigos y les comenzó a hacer señas para que se acercaran a él y se tomarán de la mano. Mientras tanto el ogro estaba muy cerca de ellos, con su hacha en alto y listo para llevarse a los chicos para comérselos, estaba preparado para lanzarla a David cuando los chicos finalmente se tomaron de las manos y Fernando cerró la mano en la brújula. El ogro fue deslumbrado por una luz y cuando logró ver de nuevo, su comida había desaparecido. Soltando un grito de enojo, el ogro se alejó
en frustración.
Los chicos volvieron a sentir la misma sensación en sus cuerpos y cuando abrieron los ojos se encontraban una vez más en la tienda. Se voltearon a ver sorprendidos y de repente escucharon sonidos de sorpresa a sus espaldas. Al darse la vuelta vieron a los dueños viéndolos con caras con asombro y enojo, de repente el hombre sacó un hacha como la de el ogro y comenzó a acercarse a ellos, los chicos se levantaron rápidamente y salieron corriendo de la tienda en terror, siguieron corriendo hasta que
se encontraron con un policía de la plaza. Intentaron explicarle lo que había pasado, pero éste los miró incrédulos. Decidieron llevarlo a la tienda para mostrarle todo pero al regresar al mismo lugar descubrieron que la tienda había desaparecido, el policía se fue muy molesto y quejándose de los niños y sus bromas. Los chicos se voltearon a ver entre ellos sorprendidos y decidieron no volver nunca a hablar de esto y que si
volvían a ver una tienda de antigüedades no entrarían jamás.

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