La elección de Sara

Por: Nickys
Pablo:
Apenas sonó la puerta cuando me puse a temblar. Había preparado una cena con velas, pollo y un ramo pequeño de flores color lila, que con la luz de las velas se veía precioso; giré la manija de la puerta y la abrí lentamente, ahí estaba ella, parecía la playa en el anochecer, se veía hermosa, de los nervios solo puede invitarla a pasar.

Sara era una mujer preciosa, verdaderamente hermosa, comenzamos a cenar y me platicó de su abuela Jane, la iban a operar del corazón. Yo estaba muy preocupado por su abuela, pero más preocupado estaba por ella. Sabía que Sara quería a su abuela más que a nadie en el mundo, porque lamentablemente sus padres murieron en un trágico accidente de auto cuando Sara era pequeña, aunque Sara no lo recordaba, y como no podía soportar verla triste cambié de tema.
La gente decía que Sara era rara, porque se vestía de una forma peculiar,
únicamente vestía de color negro. La verdad Sara nunca se interesó en mí, aunque yo, desde que nos conocimos, siempre la miro, pero Sara apenas hace cinco días comenzó a hacerme caso.
Para mí Sara era increíble, y nadie la quería más que su abuela y yo. Muchos decían que era vampira porque tenía un estilo oscuro, otros decían que ella era de otro mundo, pero siempre que estaba con ella sabía que el destino nos había unido, de eso estaba seguro.
Sara:
Era la tarde de la noche que más temía, era la noche de la cena a la que me invitó Pablo, un compañero de clases, al que nunca me acerqué porque pensaba que me iba a discriminar como los demás chavos de la prepa, porque mi forma de vestir es algo peculiar y por mi trágico pasado, me dicen que soy rara y más cosas.
Toqué la puerta y me abrió Pablo muy nervioso, entré a su casa, una casa blanca con decoraciones y muchas fotos de Pablo con su familia, la mesa tenía velas y unas flores, para mi sorpresa había pollo. No me gusta el pollo, pero comí porque soy educada. Le platiqué que iban a operar a mi abuela Jane; que es la persona más importante en mi vida, pues ella es mi ejemplo a seguir. No solo por su forma de ser, si no, también, por su forma de vestir tan peculiar. Hablando con Pablo me di cuenta de que estaba muy preocupado por mi abuela, y yo también lo estaba, comenzamos a cenar y Pablo cambió de tema, hablamos sobre la prepa y las tareas.
Terminamos de cenar y me despedí, pues me quería ir temprano por la
preocupación. Llegué a mi casa y estaba Jane sentada en una mecedora; mi abuela me dijo:
– Hola Sara querida, me queda poco tiempo de vida y quiero confesarte un secreto, nuestra familia es especial, proviene de muchas generaciones de brujas y hechiceros. Tú eres el último eslabón, todo lo que quieras en tu vida lo puedes conseguir, todo el poder, toda la fortuna, pero hay un precio
– ¿Qué quieres decir abuela? – Pregunté.
– El precio para ser una mujer como yo y como tus antepasados poderosos, es muy difícil, tienes que asesinar a la persona que más amas en el mundo-.
– ¿Qué? Pero si la persona que más amo eres tú abuela-
– ¿Estas segura?- contestó.
– Cierra los ojos y piensa con el corazón – repitió
Cerré los ojos y comencé a respirar. Vi la imagen de Pablo, mi compañero. Los abrí y vi a Jane en el piso, le tomé el pulso pero ya no respiraba. Yo tenía una tristeza muy grande en el corazón, pero no dejaba de pensar en lo que mi abuela me dijo antes de morir.
Pablo:
Ya han pasado varios días desde que Sara me escribió que su abuela había muerto, y sé que es muy difícil asimilarlo, pero lleva mucho tiempo sin hablarme; ni siquiera me contesta el teléfono, tampoco ha venido a la escuela, así que decidí ir a su casa después de clases.
Mamá estaba muy preocupada de que después de clases no me fuera directo a la casa, pero yo sabía lo que hacía y que era necesario.
Toqué la puerta, 2, 3, 4 veces y no abría. Tomé la decisión de esperar unos minutos afuera de su casa, hasta que abrió, me dijo que no quería hablar, pero hizo una cita para vernos la siguiente semana.
No podía esperar al día de la cena, quería saber qué pasaba con Sara, por qué se había tardado tanto en superar la muerte de su abuela.
Mi mamá estaba muy preocupada por mí, pues como Sara estaba muy rara estos
días, tenía miedo de que algo me pasara, mamá no me iba a dejar ir, entonces hablé con Sara para cambiar los planes y que ella viniera a la casa, pero no lo quiso así, ella quería que yo fuera a su casa. Tuve que convencer a mamá.
Sara:
He hablado mucho con mi abuela estos días, es muy difícil para mí asimilar esto.
– Abuela, recuérdame ¿Por qué lo voy a matar? – Dije una y otra y otra vez.
– Querida, ya te lo dije muchas veces, tendrás fortuna, serás una mujer fuerte y
tendrás todo lo que quieras en la vida. Ahora trae el veneno de rata y ya ponlo en la taza, pues en cualquier momento va a tocar esa puerta – Me contestó con agresividad.
Sonó la puerta y tardé un poco en abrir, pero mi abuela estaba muy insistente así que abrí y le dije que pasara.
-Siéntate, vamos, tengo que confesarte algo -. Dije.
-¿Qué pasa?
-He hablado con mi abuela, es como si fuera un fantasma o algo así -. Repetí.
Pablo me creyó, no es que me haya sorprendido mucho; porque ya me había dicho que él creía en esas cosas de fantasmas.
– ¡Ya mátalo! – Me gritó mi abuela.
-No abuela, necesito que se acomode primero- Dije.
-¿Qué?, ¿qué te está diciendo tu abuela? – Preguntó.
-Créeme, no lo quieres saber- Dije.
-Lo voy a matar en cuanto yo esté lista-. Repetí, sin acordarme de que Pablo estaba ahí escuchando todo.
-¿A qué te refieres? – Me dijo desesperado.
No sabía qué hacer, no podía soportarlo más, el dolor que me daba intentar matar a Pablo era inmenso, así que le conté todo sin importar lo que dijera Jane.
-Perdóname por favor- Pedí.
Pablo me dijo algo que me sorprendió. Me dijo que estaba bien, que me perdonaba.
-Te volviste algo loca desde que tu abuela murió, y no lo digo de mala manera, es normal. A mi tío le pasó algo parecido a tu caso, se murió su mujer, mi tía Rosa, y él olvidó como hablar por unos cuántos meses, pero al llevarlo al médico, solo dijo que tenía que ir al psicólogo, y después de unos días todo estuvo mejor. No te preocupes, te voy a llevar al psicólogo y ahí nos dirán qué tenemos que hacer- Me dijo un poco confundido.
Unos cuantos días después, logramos resolver el problema, ya no estaba Jane en mi vida. Pablo y yo pudimos tener cenas normales. Estoy orgullosa de mi elección, yo no soy una asesina, elegí el amor, porque el amor es felicidad, y la felicidad es vida.

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