234 casa escondida

Por: Hastagh

10:30, me despierto, hago el café, veo la televisión, pasan algunas horas y por fin a la 1:00 empiezo a cocinar para mi bella esposa. Dan las 4:00 y nos sentamos a comer, bueno, para ser realistas yo no como, yo le doy de comer a ella. No tiene brazos entonces, mi ocupación de siempre es ayudarla. No se puede bañar, no puede vestirse, no puede cepillarse: ni el pelo ni los dientes, la ayudo a comer, la ayudo a amarrar las agujetas de sus zapatos y aunque parezca un trabajo fácil, no lo es. Es mi trabajo de día y noche. Ahora se deben de preguntar, ¿Cómo es que gano dinero? ¿Cómo tengo una casa? O incluso ¿Cómo llego a tener comida todos los días?. La verdad, es que mi casa no es una casa de lujo o de personas ricas, en realidad yo construí la casa como pude. Entonces no le debo dinero a nadie ni nadie a mí. La comida, la cosechó yo mismo y aún así, es deliciosa. Vivo lejos de la sociedad, de hecho muy lejos. Pero eso no fue mi decisión, si no, de mi esposa. A ella no le gusta la atención y bueno, sin brazos, todo mundo la vería. Necesito mi vida de regreso y sin mi esposa la tendría de nuevo.

Sr.Carlos.
Lo solicitamos a la corte del juzgado para hacerle unas preguntas.

Dirección: 234 Casa Escondida

Juez. Manuel R.

El dia 23 de Septiembre a las 19:00 horas me solicitaron en la corte suprema de justicia para hacerme unas preguntas:
-Buenos días a todos los presentes, empezaremos el juicio con el caso del señor Pablo, el caso de su esposa.
-Señor Pablo, ¿Usted quería a su esposa?
-sí
-¿Qué tipo de enfermedad tenía?
-No estaba enferma, tenía una discapacidad, ya que no tenía brazos.
-¿Y comó se alimentaba, lavaba los dientes, hacia sus necesidades, etc?
-Yo no trabajo, así que mi único deber era ayudar cada día para cumplir todas sus necesidades.
-¿Le hubiera gustado no tener que cuidar de ella todos los días? ¿Tener más libertad?
-Sí, sinceramente.
-¿Usted sabe el arma con la que su esposa fue ejecutada?
-Sí
-¿Cuál?
-Un cuchillo de cocina
-¿Y se puede saber cómo es que sabe el arma si ni siquiera los policías saben?
-Sí, porque la maté yo.
-Creo que ya no hay nada por discutir o decidir, por favor, arréstenlo. El juicio , ha acabado.
-Y entonces, por una equivocación, me dieron sentencia de cárcel hasta que me pudra ahí adentro.

Son 7:30. Me despierto, me lavo los dientes, me pongo el asqueroso uniforme naranja y por mi mala suerte, hoy me toca servir el desayuno. Entonces me ponen las esposas y me llevan al comedor y empezamos a preparar todo para que cuando lleguen todos a desayunar, ya esté todo listo. Hoy es el mejor desayuno de todos, creo que es de lo único que no me puedo quejar hoy. Hay: puré de papa, pan con queso y hielos para el agua, ya que no hay hielos siempre. Y eso que suena asqueroso, imagínate lo que nos dan los demás días.

9:00 de la mañana, empezamos a trabajar en los deberes que nos asignaron el primer día que entramos a este asqueroso lugar. A mí me tocó lavar los uniformes junto con otros 19 carceleros. Extraño mi casa… además, todos me odian. Todos me ven como el viejo de 54 años que lo metieron a la cárcel por matar a su esposa que tenía una discapacidad. Para la comida, me siento solo, antes tenía compañía al menos, la mayoría de las veces, los populares de la cárcel cubren todo el baño sólo para ellos y no se puede entrar, creo que por fin entiendo a mi esposa cuando ella no podía ir al baño.

Hoy es mi cumpleaños, cumplo 55 años y no tengo a nadie con quien celebrarlo, pero eso es mi culpa. Siento que ya he vivido lo suficiente y que no puedo pasar más tiempo en este lugar. Ojalá estuviera muerto…

Y entonces, tres segundos después de decir eso, desperté y volteé a mi izquierda. ¡Diana! Me alegré como nunca en mi vida lo había hecho, pero también me confundí como nunca me habia confundido. Sabía que había estado mucho tiempo sin Diana, también sabía que eso había sido culpa mía. Lo que no entiendo es cómo ella está acá, a lado mío. Si estaba muerta. Moví la sábana y ella tenía brazos. Y dándome cuenta de todo, yo no estaba muerto, Diana tampoco. Sino que todo fue un sueño. Diana nunca tuvo una discapacidad y no vivimos lejos de la sociedad, de hecho vivimos cerca de todo y de todos. Yo trabajo en una escuela, soy maestro de biología. Diana trabaja en la misma escuela que yo, ella trabaja en el kinder con niños. Siempre ha querido tener un hijo y no hemos podido.

Desde ese sueño tan horrendo, no he vuelto a quejarme sobre lo que tengo y lo afortunado que soy de tener a Diana.

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