El sueño dulce

Por: Ángela Pérez
Annie y Anna son dos hermanas encantadoras que querían disfrutar de sus vaciones de verano yendo al cine, sin embargo no era tan fácil pues sus padres siempre estaban muy ocupados y no les podían prestar atención, mucho menos llevarlas al cine.
Como no lograban convencerlos de ninguna forma decidieron idear un plan
para escapar al cine.

Y como no tenían suficiente dinero para pagar las entradas se pusieron de acuerdo para distraer a sus padres. Mientras una tomaba el dinero del boso de su mamá la otra la distraería platicándole algo de la escuela. Todo pasó muy rápido. Una vez que tuvieron el dinero suficiente, salieron de la casa silenciosamente para que su papás no se dieran cuenta.
Cuando llegaron a la taquilla del cine y pidieron los boletos les dijeron que la película que ellas deseaban ver ya estaba agotada, por lo tanto decidieron ver otra.
Vieron que se estaba estrenando una película llamada Candyland, les pareció
súper padre el nombre, así que compraron los boletos para la película.
Cuando llegaron a la sala de la película empezaron a preocuparse, lo
interesante es que no había nadie, pero no les importó y como todavía tenían ganasde ver el estreno de la película se quedaron en la sala.
Cuando empezó la película Anna le dijo a Annie.
– Me encantaría estar en un mundo como Candyland, sería como un sueño.
Annie contestó.
– Anna eso es imposible, ni lo pienses.
Minutos después ellas de alguna manera estaban dentro de la película, ninguna entendió cómo o cuándo había ocurrido todo aquello.
Pueden pensar que eso es imposible, pero a veces las cosas pueden ser
bastante locas. No podían creer lo que estaba sucediendo, pero una le dijo a otra:
-Pellízcame para ver si es un sueño.
Anna pellizcó a Annie, se dieron cuenta que todo es real, no era ningún sueño. Todos lo que veían era comestible. ¡Era su país deseado!
Después de un rato de andar caminando y conociendo se encontraron a una criatura,que les dio mucho miedo y se echaron a correr.
Él gritó:
– No me tengan miedo, solo soy un caramelo.
Ellas se acercaron a él, empezaron a conversar por un rato.
El caramelo se llamaba Cristian, se presentó con ellas, como ya eran casi
amigos le pidieron que las llevara a un tour por la ciudad.
Cristian les explicó que la ciudad estaba dividida en cuatro. La primera era la ciudad de los caramelos; la segunda, de los caramelos ácidos; la tercera, eran donas glaseadas flotando en chocolate; y la última, pero no menos importante el reino de los waffles.
Cristian decidió contarles una historia que pasó hace miles de años. Hubo una guerra en la cual los caramelos ácidos estuvieron en contra de los demás pueblos; Nadie ha pisado por miles de años el pueblo de los caramelos ácidos más que los caramelos malos.
La razón es porque los caramelos ácidos estaban en contra de todas las
decisiones que tomaba la ciudad. La decisión iba a definir quién iba a tener más territorio de la ciudad, la mayoría de la población votó por los caramelos buenos. Pero los caramelos ácidos se enojaron y comenzaron a hacer la guerra que duró más de
100 años. Las donas, el reino de los waffles y los caramelos dulces tuvieron que luchar para quedarse con ese territorio. Ese territorio finalmente no sirvió de nada porque ya estaba tan maltratado que ni siquiera se podía vivir ahí.
Ellas se asustaron, pero Cristian les dijo que no se preocuparan porque los
pueblos ya no estaban en contacto y se habían separado totalmente.
La leyenda dice que muy pronto se volverán a juntar y reconciliar, pero que dos personas van a ayudar a que eso pase.
Una hora después ellas quisieron poner de su parte y reconciliarnos, no sirvió de mucho en el momento, por lo que quedaron muy decepcionadas de sí mismas. Horas después surgió magia, el pueblo ácido se volvió dulce. Toda la ciudad se juntó, todos estaban más felices que nunca. Todos los pueblos se disculparon e hicieron un gran territorio unido.
Cristian les dio un gran abrazo, raramente ellas no lo sintieron.
Anna le dijo a Annie:
– Pellízcame otra vez
La pellizcó y vieron que todo había sido un sueño.
Corrieron a su casa, sus papás estaban súper preocupados; pero ellas les
explicaron todo, les pidieron unas disculpas grandes y les dieron un gran abrazo. Su papá preguntó ¿Por qué se disculpan tanto? Si nunca lo hacen.
Anna respondió un amigo nos contó una frase que se nos quedó grabada. Su mamá pregunta..
– ¿Qué frase fue?
Annie contestó… `
– Es impresionante como hay tantas guerras por cosas que no valen la pena.
Sus papás las felicitaron por haber aprendido la lección, ellos les dijeron a las niñas que por esta vez se los dejaban pasar por lo lindas y consideradas que fueron.

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