El secreto

Por: La loca

Árbol genealógico



Esa casa
11/diciembre/1966
Soy Gisselle y tengo 12 años. Soy buena en la escuela, andando en patineta y tengo muchos amigos, soy popular por ser linda e hipócrita. La sociedad me pone ansiosa, y cantar me calma, quiero llegar a ser parte de un musical. Se me olvidó que no me pueden ver porque estamos en un libro; soy alta, con el pelo esponjado y güero, y siempre uso camisas simples con rayas blancas en los contornos.
El viernes por la noche, invité a mi amiga Lesli a dormir, ella se veía asustada en la cena. Claro que toda mi familia, mi hermano Diego de 17 años que le encanta leer, mi hermana Carla de seis años que no se separa de mi mamá, mi hermana Milly de 15 años que ama su consola de videojuegos nuevo, mi mamá María, que sabe cuando ser seria y cuando ser dulce, y mi papá Joaquín, que trabaja en vender y rentar casas… yo considero que es exitoso porque su bigote enrollado perfecto se ve profesional, saben que la casa se veía vieja y que cada paso que das suena como si hubiera un fantasma en la casa. El punto es que en el trabajo de mi papá, Joaquín, se gana mucho dinero pocas veces al año, entonces debemos esperar a vender una casa para poder arreglar nuestra casa de una vez por todas. No se preocupen, Lesli durmió tranquila esa noche, ya que con el secreto, y conmigo a mi lado ¿quién no está tranquila?…

Como la primera vez
5/Julio/1984
“Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David, hoy por ser día de tu santos te las cantamos a ti… despierta Diego despierta, mira que ya amaneció, ya los pajarillos cantan, la luna ya se metió”.
-¡Párate Diego! ya estás viejo ¡35 años! -dice Javier, mi hijo de 8 años que siempre hace reír a todos, pero es muy berrinchudo.
-Papi, te queremos -dice Moniquita, mi chiquita de 5 años que le da abrazos a todos, no soporta a Javier, lo único que hace es echarle jetas cada vez que lo ve y saltarse su abrazo…
-Toma, mi amor, es de parte de todos -dice Ilana, mi esposa feminista y judía que trabaja como directora en el centro ecologista… cae bien ¿no?
No me presenté, soy Diego y esta historia que les voy a contar es de mis mejores recuerdos, es muy simple, y es raro, porque siempre decía que los recuerdos más grandes son los que se te quedan para toda la vida.
El regalo que todas me dieron ese día de mi cumpleaños, fue una casa de campaña para ir a una montaña que había subido en mi juventud, y del que no dejaba de hablar. Javier no dejó de quejarse en todo el camino: “me duele el pie” “ya me cansé” “me podía haber quedado en la casa viendo Don gato y su pandilla”.
Ese día fui el primero en llegar a la cima, tan solo puse un pie y sentí como si hubiera presionado un botón de reversa hacia mis 13 años…
Mi familia Gisselle, Milly, Carla, María, Joaquín y yo no sabíamos qué hacer en las vacaciones, pensamos en ir a Orlando, “demasiado caro”, al mar, “demasiada gente”, a la nieve “no va a haber nieve”, Carla, mi hermanita, que en esos tiempos tenía dos años señaló una montaña que se veía afuera de mi casa, por suerte yo la estaba viendo y convencí a mi familia de ir a esa montaña, ahí vimos lobos, escalamos paredes y nos metimos a un lago helado, mi recuerdo se cortó al escuchar las risas de Monica:
-¡Papá, papá!, estás en la luna. -dijo Monica.
-No fue tan cansado subir -dijo Javier con una sonrisa en la cara.
Monica le volteó los ojos a Javier y simplemente nos sentamos a estar en familia. Fue un buen día para todos, en especial para mí de 13 y 35 años, ya que utilicé el secreto, pasando por árboles, sintiéndome libre, buscando los caminos más difíciles, siempre con ese gran libro y estando en familia, como la primera vez.

Soledad
16/septiembre/1976
Soy Milly, la tercera de esta gran familia, siempre me he sentido la oveja negra, siempre me he sentido sola, hasta ahora, ya acepté esta soledad y la convertí en algo bueno, con mi propio jardín y trabajando como detective. Hasta que nació Javier. Me llamaron ese martes a las 11:30 de la mañana, estaba en mi jardín haciendo cuentas de lo que había gastado desde el último mes… soy muy ordenada y lo único que busco es ser profesional, tener éxito y de verdad hacer un cambio, tal y como lo hizo mi papá.
Fui al hospital ABC.
Estaba toda mi familia sentados en los sillones de espera, menos mi papá Joaquín, ya que murió hace unos años, la muerte más dolorosa de mi vida, pero en ese momento me di cuenta que toda mi vida había estado sola, no sé qué cambió en mi mente, pero sin eso ahorita seguiría jugando videojuegos, lo que me hacía sentirme un poco acompañada, al igual que mi papá, que siempre me apoyó en los momentos más complicados. Tampoco estaba Gisselle, ya que justo ese día tenía un concurso de matemáticas, no me pregunten cómo llegó de querer hacer musicales a hacer operaciones matemáticas.
-Hace mucho no te veíamos Milly, nos has hecho falta -me dice Carla con esa sonrisa que siempre tiene.
Ya han pasado seis años desde que dejaste la casa, te has perdido de muchas cosas que juntó a la familia -dice María con una voz que sonaba agresiva y pasiva al mismo tiempo.
-Tenía demasiado trabajo, no tenía días libres… -dije yo y me esperé unos segundos para seguir hablando- Sí tenía, pero me sirvió alejarme de ustedes por un momento. Además, estaba ocupada descubriendo crímenes.
Toda mi familia me volteó a ver y de alguna manera terminamos todos llorando. En eso llega Diego, Ilana y el nuevo bebé en los brazos de ella.
-¿Como le llamaron a su bebé? -preguntó Carla
-Javier.
Me di cuenta que Javier juntó de nuevo a la familia, pero no como cuando me fui, ahora yo estaba incluida, ese día él fue el secreto, también me di cuenta que nunca dejé mi soledad ir, aunque no lo quería aceptar, necesitaba a alguien, necesitaba a mi familia.

Un lugar verde
26/septiembre/2021
Soy Laila, tengo 14 años, vivo en una aldea ecológica hecha por mis padres. Mi mente es un gran caos, lleno de pensamientos, lleno de creatividad, lleno de cosas en las que me puedo distraer fácilmente… ¿En qué iba?, ¡ah ya! me distraje. Hoy vamos a ir a visitar a mi tía abuela Milly, ha estado enferma, nada grave, pero ahora que tiene 74 años hay que cuidar de ella.
Entramos a su cuarto, un cuarto bastante moderno por cierto.
-Desde que escuché que hicieron una aldea no he dejado de pensar en eso, me recuerda mucho a algo -dijo Milly, sonaba como si estuviera llena de mocos, porque como ya sabemos está enferma. Todos llegamos preparados para preguntarle cómo estaba, pero nadie estaba preparado para escuchar eso, entonces mi papá decidió cambiar de tema. De un momento a otro empezamos a hablar sobre cómo llegaron mis papás a tomar la decisión de adoptarme; mi papá Kim y su hermano gemelo también habían sido adoptados por una pareja de gays, y él se sentía tan agradecido que decidió hacer lo mismo para mí.
-Hace rato nos dijiste que esta aldea te sonaba conocida ¿Por qué? -le pregunté, ya que nos quedamos sin tema de conversación.
Milly dio un gran suspiro y me contestó:
-Tengo una carta… -se quedó pensando en dónde lo había dejado y se paró-
No te apures tía, yo voy -dijo mi mamá Mónica- A Milly no le importó y siguió caminando, todos nos paramos para ver qué estaba pasando, hasta que Milly agarró una caja llena de fotos, desde fotos de mis tatarabuelos hasta mías, observamos esas fotos y contamos historias sobre ellas en el piso, hasta que llegamos a ver una carta.

La carta
2/diciembre/1936
Querido José:
Tenías razón, teníamos que haber salido de aquí antes, la situación en Madrid se ha complicado. A papá lo atraparon los Fascistas, y nos acaba de llegar la noticia de que ha sido fusilado, madre no deja de llorar y se me desgarra el corazón, no tenemos de que alimentarnos. Haré todo para alcanzarte en México, te prometo que sacaré a madre de aquí y viviremos una vida mejor. Mis sueños me han mantenido vivo: Viviremos en un campo, en donde todos tengamos de que alimentarnos, sembraremos nuestra comida, no habrá necesidad de que alguien con poder como Franco nos quite nuestras cosas más apreciadas, seremos una gran comunidad, en un espacio verde, llena de paz, llena de libertad.

Con cariño, Joaquín

El misterio resuelto
Todos estamos conectados, no por genética, sino momentos que se sienten mágicos de conexión con otros, algunos se quedan para toda la vida y otros desaparecen con el tiempo, ese es nuestro secreto.
Joaquín murió con la idea de mejorar el mundo con un grano de arena, (una comunidad sustentable, en el que nadie tuviera que pasar por la infancia que él tuvo), en un viaje hacia Pachuca, para al fín lograr su sueño cayó por un precipicio. Casi 70 años después de que Joaquín tuviera este sueño, Mónica y Kim lo hicieron realidad sin siquiera conocer esta historia.
En unos años, más gente tendrá ideologías que pueden cambiar el mundo, y tal vez no vivamos para ver eso, pero el haber estado en la tierra hace que una ideología se vuelva el comienzo de otra curita para el planeta.

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