En busca de la verdad

Por: Piano

Era una tarde en la que Tania esperaba a sus padres, que se encontraban fuera. Después de un rato de lectura, Tania fue a dejar su libro en el librero; de pronto, un volumen llamó su atención. Lo miró con curiosidad, pues ella conocía al derecho y al revés todos los libros. Lo agarró para darle una hojeada y en cuanto lo abrió cayó una foto. La recogió del piso con extrañeza, miró los rostros que aparecían en ella; no sabía quiénes eran, pero al mismo tiempo sentía que los conocía de toda la vida. La señora de la foto sonreía con júbilo y a su lado se encontraba un señor cargando a una pequeña niña como de 4 años.
-Esa niña se parece tanto a mí… ¿Seré yo? ¿Quien es el señor que me carga? ¿Y esa señora? Se me hace tan conocida… o sé por qué siento que alguna vez viví con ella-pensó.
Tania decidió esperar a que llegaran sus padres para que le explicaran de qué se trataba todo. Sus padres llegaron media hora más tarde y fueron a saludarla.
-¿Qué hiciste mientras no estábamos?
-Leí un rato, pero me aburría y fui a buscar otro libro. Me encontré esta foto y me dio curiosidad por saber quiénes son y por qué yo me encontraba ahí.
Su madre volteó a ver a su padre con ojos de preocupación y, sin previo aviso, empezó a gritar
-¿De dónde sacaste esto? Tienes prohibido volver a tocar el librero, sube a tu habitación.
Tania no entendía por qué le había gritado. ¿Qué es lo que había hecho? ¡Ver una foto? Subió a su habitación con lágrimas en los ojos, se acostó y empezó a llorar hasta que se quedó profundamente dormida.

Una niña niña de 4 años corría felizmente en el parque. Sus padres la seguían y reían con ella; de pronto la niña sintió cómo alguien la tomaba en sus brazos. Era el rostro de su madre, pero no, no era su madre; buscó a sus padres, pero ellos no se encontraban a la vista.
-Goldy, Goldy, ¿dónde te has ido? ¡Vuelve!
Una casa pequeña apareció ante sus ojos y Tania se despertó sobresaltada. Miró a su alrededor y vio que se encontraba en su habitación, la misma habitación de siempre. “Solo fue una pesadilla”, se dijo a sí misma, dio un suspiro y volvió a caer profundamente dormida.

Ahora todo era más claro y más real. Los padres de la niña eran los de la foto y el señor que cargaba a la pequeña era su padre. Una rafaga de recuerdos del pasado llenó su mente y recordó a los señores de la foto. En ese momento comprendió todo, comprendió por qué nunca había visto una foto de ella de recién nacida, ella no pertenecía a esa familia, ella no era su hija realmente, pero entonces ¿dónde se encontraban sus padres verdaderos?, ¿que les había pasado?, ¿cómo había llegado aquí? Millones de preguntas rondaban por su cabeza, quería saber las respuestas ¿pero cómo?, ¿por dónde empezaría? Esa misma noche se propuso a encontrar todas las respuestas sobre su vida, bajó silenciosamente al librero, agarró el libro en el que había encontrado la fotografía, lo abrió y encontró una carta muy extraña:
1675 Bathurst st. Toronto, Canadá 3 de junio 1988
Queridos Oscar y Elena:
Sabemos que nuestra amistad se ha roto, pero lo que ustedes piensan no es verdad; yo no tenía nada contra el viejo Francisco, él siempre fue un hombre de verdad y de valor. su muerte no fue nuestra responsabilidad, así que, por favor, tengan piedad de nuestra pequeña hija, ella no ha hecho nada malo para estar separada de sus padres.
Att: Yosele y Shifra
Tania terminó de leer la carta, estaba en shock y muy confundida; no entendía lo que había escrito en la carta. Después de releerla unas cuantas veces, empezó a comprender el contenido y las sospechas de sus sueños se hicieron una realidad absoluta. Salió de sus pensamientos al escuchar cómo se abría la puerta del cuarto de sus “padres”; escuchó los pasos de su padre dirigiéndose a la cocina. Tania no sabía cómo reaccionar, tomó la carta y la metió a su bolsillo, pero ya era demasiado tarde, su” padre” se había dado cuenta de que ella estaba junto al librero y la había visto esconder la carta; supo que Tania había descubierto la verdad, así que le empezó a gritar, sin seguir aparentando que era su padre.
– ¿Qué tomas de mi casa, niña ladrona, hija de asesinos?
Tania se dirigió hacia la puerta, temblando de miedo, sin saber qué iba a ser de ella. Oscar corrió tras ella, pero Tania era muy ágil, abrió la puerta, salió y la cerró tras ella. Corrió hasta que ya no pudo y justo encontró una calle con un nombre que se le hacía extrañamente conocido. Era la calle de la que hablaba la carta. Buscó el número exacto y se dispuso a tocar la puerta. Al principio nadie contestó, pero de pronto una señora abrió, era idéntica a la de la foto, solo que sus ojos llenos de júbilo ahora estaban llenos de tristeza y preocupación. A Tania se le llenaron los ojos de lágrimas, no sabía qué sentir en ese momento. Abrió la boca y dijo una sola y significativa palabra “¿Mami?” A la señora se le dibujó una sonrisa en la cara y en seguida abrazó a la niña:
– ¡Oh, Goldy!, mi pequeña niña, cuánto te hemos extrañado…
Madre e hija comenzaron a llorar juntas por un largo rato hasta que decidieron entrar a la casa y llamar a Yosele, el verdadero padre de Tania; Yosele saludó a Tania con mucho júbilo y luego, padre, madre e hija se sentaron en la mesa para ponerse al día. Tania preguntó con voz temblorosa:
– ¿Es verdad todo lo que dice en la carta?
Yosele y Shifra se voltearon a ver. Sacaron una hoja del cajón y se la entregaron.
Yosel y Shifra:
No se preocupen por su hija pues la trataremos como si fuera nuestra, por todos los años de amistad que tuvimos, pero, en cuanto a ustedes, tendrán el dolor de haber perdido a una hija así como yo perdí a un padre; no solo lo perdí con su muerte; ya lo había perdido antes, pues ustedes me robaron su cariño. Él les dio le amor y el apoyo que yo nunca pude ganar. Me arrebataron completamente a mi padre.
Att: Oscar
Goldy terminó de leer la carta esta vez estupefacta y preguntó:
-¿Por qué nunca arreglaron este problema? Así yo hubiera podido vivir con ustedes más tiempo y todos podríamos haber sido más felices, lo único que se tenía que hacer era demostrarle lo contrario, que su padre siempre lo iba a querer más a él, porque, aunque a veces no lo demuestre, un padre siempre ama a su hijo más que todo lo que pueda existir en el mundo.
Yosele y Shifra vieron con admiración la inteligencia de la niña.
– Tienes toda la razón, pero ahora ya es demasiado tarde para hacer algo al respecto- dijo Shifra.
-No, no lo es- se negó Goldy , -todavía se puede, lo sé.
En ese momento se escucharon unos golpes en la puerta. Yosele abrió, ahí estaba Oscar furioso, pero antes de que pudiera gritarle, le dijo:
-Tu padre te amaba más de lo que te pudieras imaginar, él siempre estuvo muy orgulloso de ti.
Oscar miró a Yosele por unos segundos y preguntó:
– ¿Estás seguro?
-100%-contestó Yosele.
A Oscar se le salieron unas lágrimas.
– Oh, Yosele, lo siento tanto, te extrañé, y extrañé tu amistad, ¿crees que alguna vez me puedas perdonar por todo el mal que te he hecho?
-El mal está perdonado- contestó Yosele formulando una sonrisa y abrazándolo.

Nueve meses después:
Oscar,Elena,Yosele,Shifra y Goldy se encontraban sentados en la mesa cenando celebrando quince cumpleaños de Goldy, todos felices disfrutando otra vez juntos.

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