Un gran juego

Por: JBJ

— ¡Fuegoooo! ¡Fuego!, ¡sálvense todos! Déjenme aquí, no pasa nada — gritaba la anciana cargando a su gatito, mientras todos preocupados la dejaban entre las llamas del cuarto.
Todos salieron corriendo, Alex, Jees, Betty, Liz, Carlos y Laia, sin mirar atrás. Llegaron a la cabaña, donde descansaron y se tranquilizaron, pensando en la pobre anciana que habían dejado atrás; no la iban a decepcionar, su muerte no sería inútil. Empezaron a pensar qué iban a hacer al día siguiente; ya tenían todo planeado para que todo saliera perfecto. Sólo quedaban 6 días para llegar a la final.
Al día siguiente, cuando se levantaron, se dieron cuenta de que Carlos no estaba con ellos. Lo buscaron por todos lados pero sin resultado alguno; pero no por Carlos iban a cancelar el plan, así que empezaron a caminar hasta llegar al lago. Tomaron un poco de agua, agarraron frutas de los árboles para comer y siguieron su rumbo.
Su objetivo era llegar al gran castillo, aunque tardarían unos cuantos días, y encontrarse con el gran señor para que les ayudara a salir de esta gran pesadilla.
Mientras caminaban por bosque y platicaban, Betty escuchó un sonido espantoso un elefante africano venía corriendo como loco perseguido por un tigre feroz. Todos empezaron a correr mientras el elefante corría tras ellos y se llevaba por delante a Betty.
— Sigan sin mí, no sé preocupen, sé que van a llegar al castillo — Betty gritó con todas sus fuerzas mientras el elefante levantaba el pie —; no me olviden…
Betty ya estaba muerta, no alcanzó a decir lo que quería. El resto echó a correr como nunca hasta llegar a una gran cueva, donde se quedaron para la noche. Hicieron una fogata, se sentaron todos alrededor y empezaron a hablar de las experiencias que habían vivido en este largo viaje.
— Extraño mucho a Betty, era de gran ayuda, era la positiva del equipo, siempre nos animaba para seguir adelante. También a la anciana Margarita con su gato nos ayudaba mucho; sin ella, ahora las circunstancias son diferentes y es más complicado para todos continuar sin alguien con la experiencia de la anciana — comentó Laia —, aunque me daba miedo su gato.
— ¡Ay, sí! Su gato era horroroso — interrumpió Jess —, parecía que nos miraba con cara de odio.
— Pero ya no está, chicos, no se preocupen— los calmó Alex — . A mí me preocupa más dónde está Carlos, desapareció de la nada.
— Mañana será un nuevo día — añadió Liz — y cada vez nos acercamos más al gran castillo.
— Sí, Liz tiene razón, hay que ir a dormir para mañana tener fuerzas para lo que nos espera— acabó diciendo Alex y todos se durmieron.
En la noche, cuando todo estaba tranquilo y silencioso, Jess empezó a cantar ya que no se podía dormir. Liz lo escuchó y se paró porque ella también tenía insomnio.
— Estoy muy preocupada por lo que pueda pasar— decía Liz susurrando—; ya perdimos 3 compañeros, me da miedo de que me pase lo mismo.
— No te preocupes, todo va a salir bien, ahora tenemos que ir a dormir si queremos tener fuerzas para mañana— dijo Jees tranquilo.
Al siguiente día, en el camino, apareció un oso grande y negro que se devoró a Álex y a Liz de un bocado. Los otros dos quedaron paralizados, no lo podían creer; el líder, Alex, ya no estaba y no sabían qué hacer. No tenían otra alternativa que seguir directo al castillo. Llevaban un día sin parar de caminar, excepto para dormir y comer algunas frutas. Sus caras cambiaron, de cansancio a alegría y emoción, al ver esos grandes ladrillos que formaban un gran castillo, ¡el gran castillo!
Corrieron para entrar y ver al gran señor. Antes de entrar, colgado de la puerta, vieron su cuerpo. No lo podían creer, ¿quién lo habría podido matar? ¿Quién habría tomado su puesto?
Entraron rápido para ver quién ocupaba ahora el trono.Cuando vieron quién era, se quedaron asombrados.
— ¿Cómo? ¿Como puede ser que él haya matado al señor y ocupado su lugar ? ¿Cómo nos ha podido traicionar? — dijo Laia traumada.
—¿Ttt…. Tú?? — tartamudeó Jess —. ¡Eres un mentiroso traicionero!
Sí era Carlos, el mismo que había desaparecido, pero al parecer había escapado.
— Sí, amigos, soy yo, miren a dónde he llegado. Pensé que solo, sin un grupo con Alex mandando, podía llegar antes y ganar .
— ¡Pero hiciste trampa! Así no se juega, te saltaste todo el bosque, eso no se vale — se quejó Laia.
— Ay, ya, amigos, ya llegué, ya gané, no importan las reglas del juego. ¡Quieren empezar otra vez?
— ¡No! — gritó Jess —. Este juego no ha acabado.
Jees y Carlos empezaron a pelear, mientras que Laia no sabía qué hacer, solo miraba a su alrededor a ver si encontraba alguna herramienta para ayudar. Vio una cuerda. Cuando se dio cuenta de que Jees agarraba a Carlos por los manos sin dejarlo mover, se apresuró a agarrarla y con ella le amarró a Carlos las manos, hasta que se quedó inmóvil.
¡GAME OVER!
— ¡Sí! ¡Ganamos el juego!! — gritó Laia de la felicidad — ¡Ganamos!
— Sí, ya sé, aparte de eso encontramos a un tramposo. — exclamó Jess —. Ganamos con justicia.
Ya que ganaron, Jess y Laia, cerraron el juego de mesa y lo guardaron en su lugar. Todos estaban felices porque fue un juego justo y muy divertido.
— ¿No quieren jugar otra vez? — preguntó Carlos a los demás — Sé que ahora sí les voy a ganar.
— No, gracias, ya jugamos mucho — respondió Alex —, aparte no queremos jugar con tramposos y solo era un juego; no pasa nada por que pierdas, perder no es malo; al contrario, aprendiste a jugar bien, ¡para la próxima juega mejor!

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