La bella princesa

Por: Princesita 2.0

Seguramente han oído la historia de que a una bella e inocente princesa la secuestra la malvada bruja, así, dando a entender que el príncipe valiente y caballeroso va a rescatarla; bueno, pues parece que no se han informado bien. Esta es la verdadera historia.
Mi nombre es Ella. Toda mi vida he crecido en un castillo lleno de lujos, riquezas y con todos los caprichos. Bueno, pues cuando uno crece, se da cuenta de que es muy aburrido que todo te lo den en bandeja de plata, literalmente. Mis padres siempre me dan todo, pero lo que nunca tuve fue un poco de su atención; todos los días aguardaba horas y horas en la sala de espera tratando de hablar con mis padres: nunca podía. A los desayunos nunca llegaban, el mayordomo Elbert siempre se venía a disculpar.
Hasta que un día, mis padres se presentaron al desayuno familiar; desde el principio supe que había algo grande, muy grande, ya que tomarse media hora libre para ellos era demasiado; así que yo, muy curiosa: dije: “Buenos días, padres, ¿y este maravilloso milagro de que desayunen conmigo?, ¿qué pasa?”
A lo que mi padre respondió:
-Buenos días, hija, ven, siéntate, tenemos que hablar de algo muy importante.
Para no alargarla historia, les diré que mis padres me querían casar, así que habían organizado un baile con los más prestigiosos príncipes. No era lo que yo quería, pero por más que me quejé, me dijeron que no había excusas y se retiraron. Yo tambien me retiré muy enojada, así que planee una escapada.
No agarré nada, solo lo necesario para vivir y unos cuantos ahorros; les dejé una carta y salí por la ventana.
Llevaba caminando más de dos horas y anocheció, así que podía escuchar a los lobos aullar; me dio tanto miedo que corrí, pero tropecé con una roca. Los lobos cada vez se aproximaban más, ya me iban a devorar, lo presentía, pero algo, o mejor dicho alguien, los dejó inconscientes. Era una señora mayor.
Me preguntó si tenía dónde pasar la noche, dije que no y me invitó a su casa; lo que me pareció curioso era que no no hubiera reconocido a la princesa del país.
Cuando desperté, vi en una mesita, un desayuno y, como estaba hambrienta, me lo comí. Bajé unas escalera y le agradecí a la señora ya era hora de partir, ella me dijo que se llamaba Ravenna y que por qué no me quedaba el tiempo que, quisiera. Como no tenía dónde ir, acepté y me quedé.
Días después Ravenna llegó del pueblo con las noticias más terroríficas de mi vida.
-La princesa está desaparecida, quien la encuentre y la lleve al palacio, será gratamente recompensado.
No podía creer que mis padres hubieran puesto precio a mi cabeza. Ravenna seguía sin saber quién era yo, solo sabía mi nombre. Si quería salir, me disfrazaba, no estaba dispuesta a regresar al palacio y que mis padres me casaron con alguien por conveniencia.
Un día, mientras estaba pintando en la casa de Ravenna , me puse a pensar qué sería casarse por amor, así que decidí confrontar a mis padres y decírselo; yo sabía que por ningún motivo me dejarían hacerlo, el no ya lo tenía asegurado.
Llegó el día de regresar a casa; tenía un plan. Tomé mi mochila y me dirigí al palacio.
Al principio los guardias no me querían dejar pasar, así que me quité la capucha. Cuando me reconocieron, me permitieron la entrada . Mis padres estaban en la puerta y junto a ellos había una persona extraña; al parecer era guapo. Mis padres me reprendieron durante dos horas y, cuando terminaron, me presentaron al muchacho. Se llamaba Edward y venía del pueblo de al lado.
Les conté mi idea de que me dejaran gobernar sola y sorprendentemente, mis padres; a cambio, acepté ir a pasear con Edward. Si alguien me hubiera dicho que me iba a enamorar de él en ese momento, le hubiera dicho que estaba loco, pero resultó que, en verdad era un lindo muchacho.
Mis padres cumplieron su palabra y comenzaron a organizar mi coronación; iba a ser la primera mujer que iba a gobernar sin esposo; muchos no estaban de acuerdo, pero otros estaban felices de que hubiera un cambio en nuestro pueblo.
Durante la fiesta posterior a la coronación se produjo una explosión, que un grupo de personas aprovechó para raptar a Edward. Sentí que, teniendo en cuenta mi nuevo cargo, era mi obligación ir a salvarlo y así dio inicio una nueva aventura.

Llevaba días caminando, las pistas me había conducido a una cueva. Oí ruidos y me asomé. Vi a los secuestradores; eran unos guardias del palacio. Al instante reconocí a Edward, estaba amarrado en un rincón. Los secuestradores estaban haciendo planes para pedir el dinero del rescate. Cuando se pusieron sus uniformes y salieron hacia el castillo, decidí arriesgarme y liberar a Edward; , estaba a punto de desatarlo, cuando a uno de los guardias regresó y me descubrió; saqué mi arma y lo herí en la pierna, porque no lo quería matar. Conseguí desatar a Edward y regresamos al palacio.
Y así resultó que la princesa terminó salvando al príncipe. No siempre el príncipe es el caballero andante, también las mujeres somos fuertes y podemos hacer lo que nos propongamos.

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