Antes de ti

Por: Oladipo

Antes de que te conociera yo era un niño malo, con carácter malo. Esperando a que alguien me salvara, me cambiara. Trataba mal a las personas de vez en cuando, pero llegaste tú. Nuestra amistad me hizo ser mejor persona, y puede que no solo quiera que sea una amistad, pero para explicarlo necesito primero entender mis sentimientos. Era un día normal, me desperté como cualquier otro día. Llegando a la escuela te vi, esa niña, güera, ojos verdes. Anhelaba poder hablar contigo, pero ese miedo no me dejaba dar ni un paso más. Pasaron meses, años. Yo estaba viéndote, a lo lejos, esos ojos y esa sonrisa. No pasó mucho en esa época, era muy chico para darme cuenta que tenia al amor de mi vida enfrente de mí. Algunos años después, entrando a la secundaria, tu seguías en mi mente. Esos últimos años no pasó nada interesante. No creo que sea necesario contar todas esas veces que te veía con un nudo en la garganta y tantas palabras que no salían de mi boca.

Fui creciendo y decidí acercarme a ti. Todo empezó en esas fiestas, en los recreos, aprovechaba cada momento para decirle “Hola”. Pero todo empezó ese día, todavía lo recuerdo. Era la fiesta de uno de mis amigos más cercanos en ese momento, y tú estabas invitada. Todavía me acuerdo que era 13 de noviembre del 2017. Después de verte bailar por horas pensando en lo perfecto que te movías, te acercaste. Me dijiste que querías ir a platicar conmigo. Esa fue la primera vez que hablamos de nosotros, te conocí. Me contaste de tu familia y de tus amigos. Me contaste cosas chistosas, tristes. Pero cada palabra que salía de tu boca me enamoraba más.

Después de tanto tiempo de solo hablar a veces, decidimos empezar a escribirnos mensajes diario, era algo constante. Me encantaba como buscábamos cualquier tema para hablar, para contarnos algo. Todo iba muy bien y en ese momento era un niño muy feliz, pero muy feliz para ser real. Algo tenia que arruinar las cosas. Ese algo fue uno de mis mejores amigos. Él nos había dicho a todos mis amigos lo mucho que estaba enamorado de ti. ¿Acaso estaba igual de enamorado que yo? Bueno, no lo culpo, cualquiera podría caer en el hechizo de tu belleza. Después de confesarnos lo que él sentía, comenzó a ver la forma de acercarse más a ti. Él ya tenia planeado pedirte ser su novia. Yo con lágrimas invisibles en los ojos, decidí ayudarlo. Me acuerdo cómo había comprado un peluche y unos chocolates, se acercó a ti y te hizo la pregunta. En ese momento yo por adentro deseaba que dijeras que no, pero también quería que mi amigo fuera feliz. Después de que lo pensaste, le dijiste que no. Te dolió lastimar al niño. Eso fue en diciembre, faltaban siete meses para que acabara el ciclo escolar. Me acuerdo cada segundo que pasó durante esos meses, aunque no fue nada interesante. Fueron buenos meses.

Pero llegó el verano, era hora de que nos tomáramos un descanso de todo, pero yo no quería un descanso de ti. ¿Por qué querría descansar de algo que me hace feliz? Por más emocionante que estuvo el viaje, lo único que hacía era buscar lugares con internet para poder escribirte. Todo el tiempo quería estar en contacto contigo. Y así fue, escribíamos mucho, nos mandábamos fotos y todo el tiempo te escribía cosas bonitas. Hasta que un día decidí decirte lo que siento. El peor error de mi vida, ya que me dijiste que tu no te sentías lo mismo que yo.

Pasaron días y días en los que sólo intentaba que las cosas fueran iguales. Quería todos esos mensajes y todas esas llamadas que hacíamos en esos días hasta las 3 a.m. Y ahí, me di cuenta que sin ti, no hay felicidad ni hay vida en la que quisiera vivir. Esa mañana me fui con un compañero de la escuela, ese niño que nadie conoce y nadie habla con él. Yo sabia que él escondía armas de fuego y drogas entre otras cosas. Le pedí que me prestara una pistola. Me la prestó a cambio de un dinero.

Ese día no fui a la escuela, me fui a un bosque. Solo estaba yo, con la pistola y mi celular. Le escribí un ultimo mensaje, que en ese momento no contestó, pidiéndole que habláramos y arregláramos las cosas. Después de tanto desastre dentro de mí, decidí hacer algo que no tiene arreglo.
Cuando ya era demasiado tarde, lo único que quedó, fue un mensaje de ella que decía, “Vamos a hablar, yo también siento algo por ti”. Pero ya era demasiado tarde. Pero puede que si no estoy en el mundo todo sea mejor, y por eso hago esto. Bye mundo, gracias por tanto.

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