Pasaron por mí

Por: Rosiquess

En ese instante supe que me iba a morir. Una pistola apuntando a mi cabeza simplemente porque tengo vagina en vez de pene.
Todo empezó hace 2 días aproximadamente, iba caminando por una avenida un poco peligrosa cuando de repente sentí un objeto de metal pegado a mi espalda, cuando volteé vi a una persona vestida de negro que apuntaba con una pistola, lo único que dijo fue “Sígueme, hablas y te mato“, después de caminar 5 cuadras me tapó los ojos y la boca, me amarró las manos y los pies, me quitó mis pertenencias y me metió a la cajuela de un coche.

Al llegar a este lugar me quitaron el paliacate de los ojos. Era un cuarto obscuro, como si fuera la bodega de alguna empresa fallida. Me metieron a una celda que solo tenía un colchón y un sandwich.
No tengo hambre, no sé donde estoy ni qué está pasando. Lo único que sé es que estoy secuestrada y que no tengo a nadie en mi vida que vaya a notar mi ausencia, nadie va poder hacer nada por mí.
Repentinamente entran una fila de hombres. Pasa el primero, pelo castaño y gordo, un hombre feo, se empieza a desabrochar la cremallera y me tira de un golpe al colchón, se abalanza sobre mí y me empieza a besar, me quita la blusa, me sube la falda y me baja las pantaletas, su pene choca contra mi himen, siento como corre la sangre de mi vagina, es la peor sensación, para ser sincera no es la mejor primera vez.

Pasa el segundo hombre, güero y chaparro, mínimo él no me golpea. Cuando este hombre comienza a violarme empiezan a salir lágrimas por mis ojos, empiezo a entender que todos los hombres que están afuera van a pasar por mí y no me quiero imaginar por cuantas mujeres han pasado. Llega el séptimo hombre y ya se me terminaron, no puedo seguir llorando y solo deseo que cuando acaben me dejen salir, ser libre, ahorita siento que mi cuerpo ya no es mío y espero que vuelva a mi si logro salir de aquí. Nunca fui una persona tan feminista pero ahora que hago conciencia aquí tirada en este colchón me gustaría hacer algo por todas las mujeres que pasan por lo mismo que yo si logro escapar.
Entre hombre y hombre me pongo a pensar en el dolor que siento tanto mental como físicamente, mi cuerpo está cansado y me siento una estúpida por no tener las fuerzas para defenderme, este sentimiento de impotencia es el peor que he tenido en toda mi vida. Entra el quinceavo hombre, empiezo a desear que me maten, ya no siento su pene adentro de mi vagina, ya no siento nada, me es indiferente.
Ya no sé que número de hombre es él y para este punto ya no siento miedo, ya voy a dejar que hagan conmigo lo que quieran, ya perdí la esperanza, me doy asco a mí misma al solo pensar la cantidad de bacterias que han pasado por mi cuerpo en las últimas horas, sé que solo faltan 8 hombres, ya casi llego al final.
Cuando llega el último hombre siento que va a ser completamente diferente, me viola en el colchón y me pega con su cinturón unas cuantas veces, cuando se levanta veo de reojo una pistola en su bolsa del pantalón.
En ese instante supe que me iba a morir. Una pistola apuntando a mi cabeza simplemente porque tengo vagina en vez de pene. Dispara, tardo unos segundos en perder el pulso.

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