Cronofobia

Por: T.E.

Me cansé, me cansé de seguir corriendo.
Tenía que descansar, tenía que pararme a pensar y a reflexionar por un momento lo que había pasado hace días, o meses. Llevo corriendo tanto que ya no sé si realmente estoy avanzando, si estoy progresando o si simplemente todo este tiempo he estado parado en el mismo lugar en el que me encontraba desde el principio.
Lamentablemente, no lo sé. Lo único que se en estos momentos es que tengo que escapar, tengo que seguir corriendo y escaparme del tiempo.

Según mi mente y mi cuerpo llevo escondido en este lugar aproximadamente 23,040 minutos, no suena mucho, pero te lo aseguro que lo es. Estoy parado aquí, sin saber hacia qué coordenada dirigirme y las plantas, los árboles y las piedras me rodean. Camino por minuto aproximadamente 89,7 metros observando lo poco que mis ojos me dejan ver. Intento mover mis pies por este terreno lleno de hoyos. No recuerdo cómo es que mis pies me guiaron a este lugar y no tengo el tiempo de cuestionarmelo, lo único que puedo hacer es agradecerles y seguir caminando.

Al principio, todo era nuevo para mí, en especial las piedras ya que sentía una fuerza rara proveniente de ellas, pero con el paso del tiempo y como iban pasando los minutos comencé a hacerme amigo de esas rocas, suena raro, lo sé, pero algo dentro de mí me decía que eran amigos, personas, animales. Comenzaba a tocarlas, a sentirlas y a relacionarme con ellas como si fuera un niño descubriendo cosas nuevas. Busco debilidad o fuerza dentro de ellas, como si fueran una clase de almas atrapadas en esas frías y duras piedras sin la fuerza de escapar y sin voz para gritar, así, así me sentía yo hace 23,040 minutos. Sin voz, sin fuerza, sin razón.
Mi mente no deja de dar vueltas, me estoy comenzando a sentir débil, toda mi fuerza está comenzando a desvanecerse y estoy vulnerable, vulnerable al tiempo, a este lugar, a mi mismo. Minuto 29,088 y sigo sin encontrar una salida de este laberinto que me lleve al lugar en donde verdaderamente quiero estar y no este en donde el tiempo me obligó a refugiarme.

Con la poca fuerza que me queda me dispongo a salir de aqui, el tiempo no podrá seguirme para siempre y estoy preparado para enfrentarla si eso desea.
Voy con las rocas buscando ayuda, en estos 29,088 minutos ellas han sido las que me han ayudado a solucionar todos mis problemas y cuando el tiempo estuvo a punto de llevarme ellas la detuvieron, me salvaron. Tuve que volver a escapar, a huír y a obligar a mis pies a correr esa velocidad inimaginable a la que lograron avanzar la última vez. Me obligue a soportar ese mismo dolor de hace 23,040 minutos y a no caer porque si caía perdía.
Gracias a las piedras lo logre, logre escapar de nuevo y ahora me encuentro de nuevo en este lugar desconocido con dolor en todo el cuerpo, raspones en los brazos y piernas y sin poder sentir los pies.

Tendré que empezar de nuevo, tendré que hacerme amigo de las piedras otra vez, ni siquiera se si me recuerden todavía, han pasado muchos minutos y ni siquiera estoy seguro de que estas piedras sean las mismas que me salvaron hace 5,760, bueno, este es un aproximado, a lo mejor llevo menos o más minutos escapando.

No se si pueda seguir con esto, me siento cansado en cualquier aspecto posible, mi mente está comenzando a delirar y la razón ya no me da. Quiero descansar, pararme un solo minuto a ver que hay a mi alrededor, con todos estos minutos escapando no he logrado disfrutar de la fauna que me rodea, de las plantas, los árboles y de las rocas. Quiero vivir sin ser perseguido por el tiempo, poder ver que se encuentra más atrás de lo que mis ojos pueden ver y quiero poder correr a velocidades inimaginables sin el miedo de cansarme y no poder correr más.
Quiero vivir sin depender del tiempo pero mi única forma de vivir es de él.

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